Autismo causado por Cándida?

Bernard Rimland, Ph.D.
Instituto De Investigación De Autismo
4182 Adams Avenue
San Diego, Ca 92116

Cándida albicans es una levadura-como el hongo que habita en casi todos los seres humanos. Vive en las membranas mucosas oscuras y húmedas que alinean la boca, la vagina y la zona intestinal. Ordinariamente existe solo en pequeñas colonias, siendo prevenida de crecer demasiado rápido por el mismo sistema inmune del cuerpo donde se encuentre alojada, o por enfrentamientos con otros microorganismos dentro y sobre las membranas mucosas del cuerpo. Cuando algo sucede, este algo puede trastornar este delicado equilibrio natural, el cándida puede crecer rápida y agresivamente, causando muchos síntomas desagradables al cuerpo donde se aloja. Algunos de los síntomas se saben y se reconocen extensamente. Las infecciones vaginales de la levadura o vaginitis, causadas escencialmente por el cándida, presentan el ejemplo más común. El tordo, la infección blanca de levadura de la boca y la lengua que es común en los infantes, es otro bien conocido ejemplo del crecimiento excesivo del cándida.

En años recientes una minoría de médicos han comenzado a intentar persuadir a sus colegas, y al público, que el cándida puede presentar consecuencias mucho más devastadoras al bienestar humano que la vaginitis y el tordo. Citan los estudios japoneses que demuestran que el cándida puede producir toxinas, las cuáles a su vez pueden producir la severa interrupción a largo plazo del sistema inmune y pueden también atacar el cerebro. En casos extremos, (dicen), desórdenes severos, totalmente resistentes al tratamiento convencional, pueden ocurrir como resultado de la candidiasis. Éstos incluyen la depresión, la esquizofrenia y, en algunos casos, el autismo.

Es demasiado temprano para alcanzar una firme conclusión, pero, basado en el peso de la información recolectada hasta la fecha, me parece a mí altamente probable que una pequeña, pero significante, proporción de niños diagnosticados como autísticos son de hecho víctimas de  una severa infección de cándida . Es más, creo que si la infección del cándida fuera tratada con éxito en estos pocos casos -- y esto se puede decir mucho más fácil que hacerlo -- los síntomas del autismo mostrarían una mejora dramática.

En un caso típico de esta clase, la apariencia del niño es la de un infante normal, razonablemente sano por los primeros 18 a 24 meses. El habla ha comenzado, y el niño demuestra el nivel usual de interés en su familia y sus alrededores. Una serie de infecciones del oído ocurren entonces y que son tratadas rutinariamente con antibióticos. Justo luego de eso, los cambios siniestros comienzan a ocurrir. El desarrollo del habla se detiene, y después comienza la regresion, a menudo al punto del mutismo. Dentro de algunas semanas o meses el niño se hace insensible (no responde) y pierde interés en sus padres y sus alrededores. Los padres en cuestión llevan al niño a los varios especialistas, y finalmente terminan con una diagnosis de " autismo de inicio tardío. " La historia es familiar. Todos conocemos tales casos.

En 1981, esto sucedió a Duffy Mayo, el hijo de tres años y medio de edad en ese entonces de Gianna y de Gus Mayo de San Francisco. Duffy había sido un joven brillante y activo, aprendiendo a hablar en inglés y en italiano antes que la regresión se fijara. Después que la diagnosis de autismo fue aplicada por dos especialistas, los Mayo fueron bastante afortunados de llevar a Duffy al alergista Alan Levin en su búsqueda de ayuda. Levin encontró que el sistema inmune de Duffy estaba seriamente deteriorado . De especial interés puede ser el hecho que Duffy había recibido un número de tratamientos con antibióticos, que intentaban controlar sus infecciones de oído . Levin sabía que tales antibióticos matan a menudo a los microorganismos que atacan al cándida en el cuerpo humano por lo tanto permitiendo así que el cándida venga a crecer en proporciones abrumadoras.

Enterado de la pruebas crecientes que el cándida puede ser menos benigno de lo que es creído comúnmente, Levin intento  Nystatin , una droga antihongos que es tóxica al cándida pero no para los seres humanos. Duffy al principio se puso peor (una reacción común, causada por las toxinas expelidas por las células del cándida al morir). Entonces él comenzó a mejorar. Puesto que Duffy era sensible al moho, Los Mayo se mudaron a un clima mas seco. Puesto que el cándida prospera en ciertos alimentos o comidas (especialmente las azúcares y carbohidratos refinados)  la dieta de Duffy requirió extensiva modificación de estos . Duffy es hoy un activo niño , ha mejorado enormemente, de 10 años y medio y con muy pocas muestras restantes de su autismo. Su sistema inmune todavía algo deteriorado, sin embargo, y él aún requiere de tratamiento.

La mayoría de los médicos son escépticos.

Cuando el Los Ángeles Times publico un largo artículo sindicado sobre Duffy en 1983, Los Mayo y el Instituto para La Investigación del Comportamiento del niño, Institute for Child Behavior Research el cual es mencionado en el artículo, comenzaron a recibir cartas y llamadas telefónicas de padres de niños autísticos a través del país entero. Parece que hay muchos niños autísticos cuyos problemas comenzaron después de terapia antibiótica a largo plazo, o cuyas madres tenían infecciones crónicas de la levadura que habían pasado a su vez a los infantes. Cuántos de éstos pudieron de hecho ser causados por candidiasis? Nadie lo sabe.

Guillermo G. Crook, el bien reconocido alergista pediátrico de Knoxville, Tennessee, ha mencionado varios casos similares en su libro La conexión de la levadura " The Yeast Connection " y en sus conferencias. Cecil Bradley (uno de los médicos de Duffy Mayo) recientemente me dijo que él ha visto ocho niños "autísticos" que responden favorablemente a las drogas anti-candida y a tratamiento dietético.

El ICBR ha estado colectando información sobre la posible conexión entre autismo y cándida desde 1966, cuando nuestro asistente principal de investigación, Dale Meyer, noto que el tordo (Trush) o infección bucal parecía ser muy a menudo inusualmente mencionado en cartas y cuestionarios enviados a nosotros por los padres. Creo estar bien convencido que existe una conexión y que quizás de un 5% a un 10% de los niños autísticos -- aquellos recibiendo muchos cursos antibióticos, o naciendo con tordo o afligidos por el tordo recien después de su nacimiento -- mejoraran cuando apropiado tratamiento sea dispensado para el cándida. Sin embargo, no hay consenso entre médicos en el acoplamiento de candida/autismo.

Juzgando por los contactos con varios cientos de padres durante los últimos años, solo cerca de un medico entre 20 o 30 prestara seria consideración a la posibilidad que al tratar el cándida pueda alivianar los síntomas del autismo.  La gran mayoría se refieren al cándida como otro cuento mas, el cual pronto será olvidado.  Yo quisiera que fuese cierto, pero no pienso que así sea.

Aún sí el padre es lo suficientemente afortunado de encontrar un medico con conocimiento, la batalla esta a largo camino de ser ganada. Hay cerca de 30 a 40 tipos de cándida, y algunos son muy resistentes a tratamiento.  Nystatin, es posiblemente la prescripción mas segura del mercado, funcionara en los tipos mas débiles de cándida.  Ketoconosal (Nizerol) es una droga mas fuerte, pero mucho mas apta a causar efectos laterales.  La dieta ha sido mencionada de tener al menos tanta importancia como las drogas tratando el cándida. Existen también substancias que no necesitan prescripción y se dice tener efectos similares anti-candida, tales como acidophilus, caprylic acid, y otras substancias disponibles en el mercado, algunas de ellas han sido usadas para tratar el cándida por cientos de años.  Todos estos acercamientos han sido tratados, con variables grados de triunfo.

Aún cuando se ha aprendido una buena cantidad acerca del posible eslabón entre el autismo y el cándida en años pasados, hay una mayor cantidad que necesitamos conocer.

Artículo del Dr. Bernard Rimland extraído de la página del "ARI": Autism Research Institute, titulado: Candida-caused autism? (1988) traducido por Carlos Poveda.