¡Cuando
contar ovejas no es suficiente!
Mi esposo está durmiendo plácidamente, dice Ana. Nuestra habitación esta a oscuras, tengo mis ojos cerrados y no puedo dormir, mi mente "no para", con pensamientos de esto y aquello que sucedió durante el día o cosas que tengo que hacer mañana. El reloj en mi mesa de noche marca los minutos y las horas y continúo sin dormir…
Temprano en la mañana, la alarma del despertador suena y el día da inicio. Ana se siente agotada y sin energía. ¿Es este su caso?
El insomnio es un trastorno común y se puede presentar en diferentes modalidades, desde aquellos que no pueden conciliar el sueño, se despiertan en la madrugada y no pueden dormirse de nuevo, o tienen un sueño liviano que no les permite descansar (se despiertan y vuelven a dormirse varias veces).
El insomnio puede ser "transitorio" (trastorno temporal de los patrones de sueño), ligado a una situación en particular. Puede manifestarse en forma "intermitente" (períodos alternos de insomnio y sueño normal) o presentarse como insomnio "crónico" por meses o años (constante).
El insomnio es más común en la mujer, puede estar asociado a estrés y depresión, cambio de horarios de sueño al viajar, cambiar de trabajo, un nuevo lugar de vivienda, cafeína, drogas, alcohol, medicamentos (presión alta, diuréticos, esteroides, asma, hormona tiroidea) y factores ambientales como ruido o mucha luz.
Personas mayores de 60 años, presentan insomnio con mayor frecuencia, probablemente asociado a la disminución de la producción de la hormona melatonina
La mitad de los pacientes con insomnio presentan factores psicológicos, enfermedad del aparato digestivo, enfermedades del corazón, riñón, hígado, páncreas, pulmón, diabetes, ronquido y frecuentemente acompaña a la menopausia ("calores" que despiertan a la mujer por la noche).
El insomnio transitorio o intermitente por lo general no requiere tratamiento ya que está asociado usualmente a causas que se pueden corregir.
Para el tratamiento del insomnio crónico se necesita una evaluación del paciente en forma más detallada ya que el trastorno es más complejo y pueden aplicarse terapias combinadas con remedios naturales, ejercicios de relajación, terapia de comportamiento y re-acondicionamiento para volver a adquirir los patrones normales de sueño.
Cada año, 5 millones de personas utilizan medicamentos para dormir, pero afortunadamente, los médicos ya no prescriben estas drogas con tanta frecuencia, por los conocidos efectos (sobre todo de los barbitúricos) de producir adicción, peligro de sobredosis y la contraindicación de combinar estas drogas con alcohol (depresión del sistema nervioso central).
En la evaluación de los factores que pueden estar contribuyendo al insomnio, es importante considerar el ambiente de la habitación, que tiene que estar a oscuras (la luz es un estimulante del cerebro), la comodidad de la cama, la temperatura (frío-calor) y el control del ruido.
Muchos expertos en insomnio, aseguran que las ondas electromagnéticas son causa frecuente del insomnio.
Aconsejan dormir en una cama que esté a más de 12 pulgadas por encima del suelo (en muchas viviendas la electricidad pasa por el piso), las cobijas eléctricas pueden presentar problema en algunas personas, computadoras y otros aparatos eléctricos que estén conectados cerca de la cama.
Entre los tratamientos que ofrece la medicina alternativa se nombran ejercicios de relajación, ya sea controlada (casete) o yoga. La aromaterapia recomienda aceites esenciales de manzanilla, lavanda, neroli, rosa y mejorana aplicando unas gotas al agua del baño antes de acostarse, o a un pañuelo o la funda de la almohada para oler el aroma al dormir.
El ejercicio aeróbico es muy importante en el tratamiento del insomnio, se recomienda caminar de 3 a 4 veces por semana, por la mañana o la tarde, ya que dará más energía y ayudará a un mejor dormir.
Los herbólogos recomiendan tomar té media hora antes de acostarse, puede ser de manzanilla, pasión flower (Pasiflora incarnata), hierba de San Juan (Saint John"s worth) o valeriana.
No
vea televisión antes de acostarse, lea por media hora una lectura no complicada
o escuche música suave, preferiblemente música clásica.