Después de todo…era la tiroides
¿Se siente usted cansada, está ganando peso, siente frío cuando las personas a su alrededor no lo sienten, su cabello es fino y tiene caída de cabello, su piel está seca?
Usted fue a su médico y le hicieron exámenes de laboratorio para medir la TSH (hormona estimulante de la tiroides), T3 y T4 (hormonas tiroideas) y le dijeron que todo estaba "bien".
Sigue sintiéndose mal, visita a otro médico y éste le dice lo mismo, que todo anda bien con su tiroides, que todo está "en su cabeza". ¿Es este su caso?
Esta historia las viven miles de personas (sobre todo mujeres) que tienen un problema sub-clínico de la tiroides, no detectado por las pruebas de laboratorio tradicionales (TSH, T3, T4).
Las pruebas de laboratorio por sí solas, a menudo no son suficientes para dar un diagnóstico correcto. Muchas personas están enfermas, con resultados "normales" en estos exámenes.
Una prueba de laboratorio más específica es TRH, hormona liberada en el Hipotálamo, encargada de estimular la secreción de la TSH (hormona estimulante de la tiroides) en la glándula pituitaria. La TSH estimula a la glándula tiroides para la síntesis y liberación de las hormonas T3 (triyodotironina) y T4 (L-tiroxina)
La medición de TRH era común hace todavía algunos años, sin embargo en la actualidad, muchos médicos (sobre todo en los Estados Unidos), no la utilizan como rutina de diagnóstico. La medición de la TRH es diferente a las pruebas de rutina, es un procedimiento un poco más complicado y por esta razón no se solicita en todos los pacientes en que se sospecha un mal funcionamiento de la tiroides. Con los exámenes tradicionales, la mayoría de los pacientes pueden ser diagnosticados.
Las hormonas tiroideas regulan múltiples procesos metabólicos que juegan un papel esencial en el desarrollo, crecimiento y maduración normal del sistema nervioso y huesos. Las acciones metabólicas de las hormonas tiroideas son importantes en la respiración celular, termogénesis (consumo de calorías) y son parte importante del metabolismo de los carbohidratos, grasas y proteínas. Las acciones fisiológicas de las hormonas tiroideas se producen predominantemente por la hormona T3 (triyodotironina), en el 80% derivada de T4 (tiroxina).
La enfermedad de la tiroides es considerada en los Estados Unidos como una "epidemia escondida". Según diferentes estudios clínicos publicados en revistas médicas de renombre, una de cada 5 mujeres tiene problemas tiroideos.
¿Cuáles son las causas de esta epidemia?
La causa más común es la llamada "Tiroiditis de Hashimoto" (médico japonés que la describió por primera vez). En esta condición, se produce una inflamación de la glándula tiroides. El sistema inmune produce anticuerpos que "atacan" la tiroides, interfiriendo con su habilidad de producir las hormonas tiroideas que regulan el metabolismo.
Otras causas de hipotiroismo pueden ser: radiación, toxinas y deficiencias nutricionales (particularmente yodo).
La enfermedad de las glándulas adrenales puede ser causa de la enfermedad de la tiroides, ya que estas glándulas responden al estrés alterando la función del sistema inmune y pueden causar a su vez la inflamación de la glándula tiroidea.

Los síntomas y signos más comunes son: cansancio, ganancia de peso (el cuerpo no quema calorías a la velocidad normal), la piel se torna pálida, sin brillo, seca y se puede presentar pérdida de cabello. Otros síntomas frecuentes son la intolerancia al frío, dolores musculares y de articulaciones, estreñimiento, depresión, irritabilidad, pérdida de memoria, ciclos menstruales irregulares con flujo abundante y disminución del deseo sexual.
En el tratamiento de la medicina tradicional, se indican el medicamento "Syntroid" (que contiene una de las hormonas tiroideas), o Thyrolar (que provee las dos hormonas tiroideas T3 y T4). La mayoría de los síntomas mejoran una vez que los niveles hormonales vuelven a la normalidad. Es necesario el control periódico de los niveles de hormonas tiroideas con pruebas de laboratorio, para ajustar la dosis de medicamento si es necesario.
En la medicina alternativa, se recomienda combinar el tratamiento tradicional con algunas posturas de yoga y ejercicios de visualización para el control del estrés.