LA ALERGIA EPIDÉMICA
La forma de pensar de la mayoría de los profesionales de la salud, incluyendo alergólogos y dietistas, está quince o veinte años atrasada en lo que respecta a la alergia a los alimentos. El punto de vista tradicional se limita a los casos inmunológicos asociados con las denominadas respuestas tipo 1 a las alergias producidas por inhalantes y transmitidas por vía aérea (de la clase que corresponde a un modelo conocido y aceptado hace mucho), y que son razonablemente fáciles de detectar mediante metodologías analíticas establecidas. Estas son las alergias a los alimentos en las que los síntomas alérgicos pueden aparecer en menos de una hora después de comer y que afectan sólo áreas limitadas del cuerpo, la piel, vías respiratorias y tracto digestivo, por ejemplo.
A causa de esta visión extremadamente estrecha de la alergia éstos mismos expertos han eliminado la alergia a los alimentos como amenaza seria, especialmente en adultos. Han decidido que es escasa. Proclaman que, incluso entre niños sólo un 10 % está afectado por alergia a los alimentos y que desaparece rápidamente en el crecimiento. Las alergias a los alimentos en adultos no se toman en serio, a menos que se ajusten a los modelos sintomáticos vistos en las respuestas alérgicas inmediatas del tipo 1. Nariz cargada, estornudos, urticaria o molestias gastrointestinales que aparezcan poco tiempo después de ingerir el alimento alérgico. Por tanto, muchos de los afectados obtienen poca ayuda de sus médicos personales.
Por si fuera poco la alergia, muchos afectados por la misma, tienen que soportar la condescendiente conclusión profesional de que sus síntomas alérgicos son psicosomáticos: todo es mental, y en vista de ello, los mejores tratamientos son la compasión, sedación y “terapia oral”. Los únicos que se benefician de este tratamiento, en muchos, si no en todos los casos, son los psiquiatras y la industria farmacéutica, que tratan los síntomas conjuntamente sin tratar la causa del problema.
Muchísimas investigaciones, numerosos simposios internacionales sobre alergia a los alimentos y, ciertamente nuestra propia y extensa experiencia clínica en los laboratorios, demuestran que estas ideas ampliamente extendidas sobre la alergia están tergiversadas. La verdad acerca de la alergia a los alimentos es tan excitante como asombrosa y nos nana una historia radicalmente distinta.
CUALES SON LOS HECHOS
1. La alergia a los alimentos no es rara
Tanto en niños como en adultos, las alergias a los alimentos son reacciones comunes y frecuentes a una dieta cada vez más pobre nutricionalmente, a una existencia con stress creciente (a menudo, impropiamente tratada con drogas y alcohol), a un medio ambiente y alimentación cada vez más polucionados químicamente y a predisposiciones hereditarias.
La alergia a los alimentos afecta claramente a la mayoría de los americanos
2. Los efectos de la alergia a los alimentos no se limitan a las vías respiratorias la piel y el tracto digestivo
Aunque estas últimas sean localizaciones comunes, los alérgenos alimenticios, una vez que han llegado a la corriente sanguínea, viajan a través del cuerpo, y sus efectos aparecen en cualquier lugar al que llegue la sangre, produciendo una amplia variedad de síntomas físicos y mentales.
3. La mayoría de las alergias a los alimentos son reacciones retardadas, que pueden tardar en aparecer de una hora a tres días siendo, por tanto, mucho más difíciles de detectar
Ya que el mecanismo inmune es diferente, los análisis habituales para diagnosticar alérgenos trasmitidos por vía aérea son de poca utilidad a la hora de identificar alérgenos alimenticios.
4 La alergia retardada a los alimentos, aparece simplemente por la incapacidad de su tracto digestivo, para prevenir que grandes cantidades de alimento parcialmente digerido o sin digerir pase al torrente sanguíneo
Una vez en la sangre, los alérgenos se depositan en los tejidos, originando síntomas y procesos inflamatorios que nosotros llamamos de otra forma.
5. Cuando por cualquier razón las sensibilidades alérgicas empiezan a desarrollarse, tienen efectos amplios e insospechados.
La manifestación de la alergia, indica que el balance del sistema está debilitado. Por ejemplo, la mayoría de la gente que tiene reacciones alérgicas a los alimentos es incapaz de digerir y absorber lo que está comiendo. Como consecuencia, progresivamente se transformarán en personas mal alimentadas. (Vd. no es lo que come. ¡Vd. es lo que come, digiere, absorbe, transporta y utiliza!). Mientras pasa el tiempo y sus alergias permanecen sin diagnosticar y, por tanto, las causas sin tratar, su defensa primaria contra todas las enfermedades, es decir, el sistema inmune (que es quizá el sistema corporal más sensible a la malnutrición), comienza a deteriorarse de tanto luchar con el influjo de sustancias alérgicas. Como consecuencia, las funciones del sistema inmune se van alterando poco a poco (por ejemplo, la capacidad de luchar contra las infecciones, el prevenir un envejecimiento acelerado, el curar heridas y lesiones rápidamente, etc.), y usted se vuelve significativamente más propenso a otras enfermedades. El sistema inmune debilitado perjudica la digestión. El organismo entero se debilita debido a la falta de nutrición apropiada y no puede defenderse por si mismo.
6. La mayoría de las causas de la alergia están bajo control y, por ello, pueden ser minimizadas, corregidas o eliminadas
LA ALERGIA A LOS ALIMENTOS: UNA ENFERMEDAD AMPLIAMENTE IGNORADA E INCOMPRENDIDA
Hasta los años 20, gran cantidad de la comunidad médica definía la alergia en términos muy amplios y generales como “una reacción sintomática de un individuo a algo en el ambiente, en una concentración o cantidad que la mayoría de las otras personas podían tolerar fácilmente”. Curiosamente, con esta aproximación menos precisa a la alergia a los alimentos, se reconocía por lo general que mucha gente sufría de reacciones adversas a los alimentos.
UN DISPARATE CIENTÍFICO
Alrededor de 1.925, la investigación en Europa descubrió una sustancia misteriosa a la que los científicos llamaron reágenos (relativo a la palabra reaccionar), que parecía estar involucrada en las respuestas alérgicas de la piel. En la excitación del momento, la comunidad médica decidió, a partir de ese momento, la única identificación apropiada de una alergia debía incluir alguna referencia a una respuesta de la piel que incluyera reágeno. Según este argumento, si una sustancia analizada no provocaba respuesta en la piel, (si no había reágeno presente), la alergia no existía, tendría que haber otra explicación. Sin embargo, la mayoría de las alergias a los alimentos, no provocan una reacción en la piel o reacciones inmediatas de ninguna clase. En la terminología de nuestros días, el reágeno resultó ser un anticuerpo específico llamado inmunoglobulina E (IgE). Se sabe que el IgE es el anticuerpo culpable en alergias de transmisión por vía aérea (como polen, polvo y caspa animal), pero sólo en un número muy limitado de alergias a los alimentos la respuesta a la IgE es la que el alergólogo busca al efectuar un análisis de piel o el análisis de sangre lgE rast (análisis radioalergosorbente).
Sin embargo, la mayoría de las alergias a los alimentos, son respuestas retardadas, que se manifiestan de una hora a tres días después de comer el alimento alérgico, y que conllevan uno o varios anticuerpos diferentes, incluyendo la inmunoglobulina O (lgG). Pueden afectar cualquier sistema, tejido y órgano del cuerpo. Por desgracia, la amplia variedad y la multiplicidad de grados de respuestas, tanto físicas como emocionales, a las alergias no inducidas por la IgE, no son tan fáciles ni convenientes de localizar.
Como consecuencia de esta incertidumbre, y aguijoneada por las nuevas influencias místicas de los conceptos analíticos freudianos, la comunidad médica puso de moda durante los años 40, 50 y 60, el etiquetar a sus pacientes (especialmente mujeres) que padecían de trastornos físicos y/o emocionales múltiples y no específicos, como arnas de casa neuróticas o sólo hipocondríacas. La “improbable” enfermedad psicológica del paciente, era una explicación más apetecible para tales misterios médicos que la ignorancia o incompetencia del médico. Neurosis, hipocondrías o enfermedades psicosomáticas han sido los diagnósticos más utilizados en un 50-80 % de los pacientes durante los últimos 40 años aproximadamente. Sin embargo, en muchos casos, sus síntomas recurrentes crónicos se vieron agravados, si no causados por hipersensibilidades a los alimentos y/o a los tratamientos químicos. La culpa, la vergüenza, las medicaciones y la auto-duda, eran absolutamente innecesarios.
La acción de descartar de forma prematura y llena de prejuicios todas las respuestas alérgicas que no fueran causadas por la IgE (sin reacción inmediata a los análisis de piel) por parte de la comunidad médica, creó un enorme vacío en el tratamiento de los pacientes afectados; un vacío que está siendo cerrado recientemente por la medicina nutricionalmente orientada. Dicho tratamiento está basado en la investigación y estudios clínicos conducidos y publicados fuera de la corriente general de la medicina moderna. Hasta el día de hoy muchos, si no la mayoría, de los alergólogos tradicionales siguen trabajando dentro de los estrechos confines de la mentalidad que sólo abarca la respuesta inmediata (producida por el IgE) reágeno, actitud que limita a reconocer menos del 10 % de los problemas de alergias por alimentos.
LOS COMIENZOS DE LA MODERNA ALERGIA A LOS ALIMENTOS
Los Drs. Theron Randolph y Herbett Rinkel, son considerados como los padres de la alergología moderna, la cual, desgraciadamente, adquirió el pomposo y esotérico nombre de “ecología clínica”. Los ecologistas clínicos o alergólogos alternativos, se preocupan por las respuestas inmunológicas y no inmunológicas del cuerpo a “TODAS” las substancias medioambientales: en el aire, agua, medicamentos y, sobre todo, en los alimentos. El libro clásico de 1.951 “ALERGIA A LOS ALIMENTOS” de los Drs. Rinkel, Radolph y Zeller, constituye un importante punto de partida para conceptos actuales sobre alergia a los alimentos, conceptos ya adecuadamente asimilados. El Dr. Rinkel, padre de la dieta de rotación de cuatro días, comenzó a guiar a otros pioneros fuera de la edad oscura de la alergología alimenticia. El acuñó la frase “alergia a los alimentos oculta” y fue el primero que habló sobre el síndrome alergia/adicción, y el “enmascaramiento” de los síntomas, hechos actualmente tan básicos para la comprensión del funcionamiento de la alergia a los alimentos.
Aproximadamente al mismo tiempo, el Dr. Arthur F. Coca, otro alergólogo prominente y anterior presidente del Colegio Americano de alergólogos, creó una considerable controversia al empezar a centrarse en la importancia y frecuencia de la alergia a los alimentos. En su libro “EL ANÁLISIS DEL PULSO” estableció que mucha gente con alergias a los alimentos no siempre muestran los síntomas habituales, patentes y fácilmente reconocibles. De hecho, una forma en la que puede mostrarse inicialmente una reacción a los alimentos es, simplemente, un incremento de la frecuencia cardiaca o del pulso. Propugnó un auto-test sencillo pero que en la época causó controversia, mediante el cual, uno mismo podía diagnosticar alergia a las comidas sólo con tomarse el pulso antes de comer cualquier alimento sospechoso y volver a tomárselo cada treinta minutos más o menos para ver si se había acelerado. Si existía un incremento de unas quince pulsaciones durante una hora aproximadamente, que no fuera debido a ejercicio o cargas emocionales, era una clara indicación de alergia a los alimentos oculta. La mayoría de los colegas del Dr. Coca, tildaron esta teoría de herética.
El pediatra Dr. Arthur Black, los Drs. William y Minan Bryan de St. Louis, el Dr. Charles Dickey, el Di. William Philpott, y más recientemente el Dr. Marshall Mandell, son otros importantes contribuyentes a los últimos desarrollos en este campo, tanto a través de su enfoque en las reacciones alérgicas retrasadas más que en las inmediatas, como por centrarse en las sensibilidades alimenticias y químicas, y por su utilización en las teorías de los Drs. Rinkel y Randolph. Hoy los descubrimientos de estos pioneros están siendo confirmados por una creciente riqueza en investigación y evidencia clínica, y una mayor comprensión del mecanismo de la alergia a los alimentos, y de todas las reacciones retardadas y causadas por la IgG inmuno-compleja. Con su ayuda y las aplicaciones más recientes de la bioquímica nutricional, este trabajo nos está conduciendo no sólo al desarrollo de análisis de diagnóstico actualizados y terapias mejoradas, sino quizá también a la “curación” para muchas alergias. LA ELIMINACIÓN DE LAS ALERGIAS A LOS ALIMENTOS ES UNA CLAVE IMPORTANTE PARA UNA SALUD OPTIMA.
LOS SÍNTOMAS DE LA ALERGIA A LOS ALIMENTOS
La alergia a los alimentos es por definición una irritación de los tejidos o inflamación causada por un alérgeno alimenticio. El lugar donde un alérgeno decide depositarse y hacer daño está probablemente predeterminado genéticamente. Cada persona tiene sus puntos fuertes y débiles, tanto fisiológicos como bioquímicos, enfermedades a las que es resistente y otras a las que es especialmente susceptible. Diez personas alérgicas a la leche pueden reaccionar de diez formas distintas e individualizadas. En una persona puede causar migraña, en otra diarrea en otro eccema e hiperactividad, en una cuarta síntomas de anginas o quizás un amago de artritis reumatoide.
Recuerde que los síntomas que aparecen no son por lo general reacciones súbitas, sino que se han ido “reforzando’ durante un período de tiempo. De hecho, uno de los aspectos insidiosos de la mayoría de las reacciones por alergia a los alimentos, es que la mayor parte de los síntomas, por lo menos en las etapas más tempranas de su desarrollo, son suaves y parecen no tener relación (cronológica) con la comida que los produjo. El estallido final de los síntomas puede ser el resultado de meses o años de daños acumulados, causados por la alergia a los alimentos.
Como puede verse en la tabla 1, muchos de los posibles indicadores de alergia a los alimentos son la clase de molestias que a menudo toleramos sin darle importancia o sin recibir tratamiento médico. Es muy improbable que los lleguemos a relacionar con alergia a los alimentos y, por tanto, es muy probable que sigamos ignorándolos hasta que se vuelvan insoportables.
Algunos de los síntomas incluidos en la tabla 1 son indicadores de alergia a los alimentos especialmente frecuentes. Uno de ellos es la fatiga mental o física. A pesar de que muchas enfermedades se asocien con la fatiga crónica, quizá su causa más común sea la hipersensibilidad alimenticia o crónica, particularmente si la sensación de cansancio aparece después de las comidas, al despertar o asociado con otros síntomas de alergia, tales como depresión crónica o trastornos gastrointestinales.
Otro signo común de alergia, es la retención de agua o edema. La gente que tiene tendencia a ganar o perder más de 1 Kg. diario, o cuyo peso varía impredeciblemente con independencia de la cantidad de alimento ingerida, debería, al menos, sospechar, que padece alergia a los alimentos. Una de las formas en que el cuerpo puede reducir la irritación producida por la alergia, es retener mucha agua para así poder diluir los alérgenos adheridos a los tejidos, de ahí el edema (retención de agua). Ya que el cuerpo no puede eliminar estos líquidos mientras está defendiéndose de ataques alérgicos, será muy difícil mantener un peso bajo hasta que las alergias hayan sido eliminadas de la dieta Hincharse después de comer es una manifestación normal de la retención de agua, así como la sed excesiva. (Sin embargo, la sed excesiva puede también indicar diabetes o una deficiencia de ácidos grasos esenciales, por lo que este síntoma debe ser tomado con seriedad). Muchas mujeres que toman diuréticos, son el blanco de serías deficiencias de potasio y/o magnesio, así como de los riesgos cardiovasculares relacionados con ellas. Una terapia más segura y eficaz para el edema crónico, sería identificar y eliminar los alimentos alérgicos de sus dietas.
Las “ojeras alérgicas” (círculos oscuros bajo los ojos), las hinchazones o inflamaciones bajo los mismos, así como las arrugas de la misma zona (señal de Dennie), son normalmente debidas a la alergia. También lo es la arruga en la nariz (o “saludo alérgico”), un pliegue horizontal a través del puente de la Nariz que es consecuencia de frotarse la nariz continuamente.
Todavía hay otro síntoma de alergia muy común, la formación de mucosidad excesiva caracterizada por la nariz congestionada de forma crónica, el goteo, flemas excesivas (a menudo expulsadas después de hacer ejercicio o sufrir emociones fuertes), mucosidad en las heces, sonarse o rascarse la nariz con frecuencia, etc.
Los trastornos digestivos acompañan casi siempre a las alergias a los alimentos. Pueden incluir hincharse después de comer, eructar y gases (flatulencia), lengua sucia, náuseas, vómitos, diarrea, calambres abdominales, mal aliento, síntomas de enfermedad vesicular, prurito anal pronunciado y mucosidad o sangre en las heces. Parece ser que el tracto digestivo es la primera línea defensiva cont. . la alergia a los alimentos; a la inversa, la digestión defectuosa es a menudo la primera causa de la alergia a los alimentos.
Varios síndromes de dolor crónico son causados o agravados por la alergia. La alergia a los alimentos contribuye frecuentemente a la artritis reumatoide y dolores articulares y musculares. La migraña y dolores de cabeza relacionados con ella (dolor fuerte en el ojo o la sien, usualmente recurrentes), a menudo indican que la alergia a los alimentos retardada o hipersensibilidad química han entrado en acción. El dolor de cabeza y los calambres presentes en el síndrome premenstrual (SPM) son también otro síndrome de dolor que responde a la eliminación de alergias a los alimentos.
¿Cómo causa dolor la alergia a los alimentos? Cuando los alérgenos alimenticios depositados en los tejidos causan inflamación, las células inmunes enviadas al área inflamada desprenden grandes cantidades de mediadores químicos. Entre estos últimos hay algunos que parecen ocasionar o exacerbar la respuesta dolorosa “bradiquina (posiblemente el más doloroso que produce el cuerpo), PGE 2 y PGE alfa, (se cree que ambos incrementan la sensibilidad al dolor)”
Además existen los múltiples síntomas y señales emocionales, mentales y de comportamiento: incapacidad de concentración o de enfocar la atención durante mucho rato, fatiga mental recurrente, irritabilidad sin razón aparente, depresión inexplicable, ansiedad, ataques de llanto, cambios de humor, hiperactividad, confusión; y de forma indirecta: resacas, esquizofrenia aguda, bulimia y algunas fobias.
Las infecciones frecuentes y recurrentes, especialmente en niños, son señales comunes de alergias a los alimentos asociadas. Infecciones crónicas del aparato respiratorio superior, como dolor de garganta, resfriados e infecciones del oído medio, pueden ser el resultado de inmunidad reducida a consecuencia de alergia a los alimentos. Los médicos modernos, yo incluido, creemos que usted no coge los resfriados, se los come.
La tabla 1 (en las págs. siguientes), cubre sólo una lista parcial de los síntomas que pueden ser asociados con o causados por la alergia a los alimentos. La alergia es una gran enmascaradora. Estamos sólo empezando a reconocer sus diferentes apariencias.
TABLA 1
SÍNTOMAS COMUNES ASOCIADOS CON
ALERGIAS A LOS ALIMENTOS
SÍNTOMAS FÍSICOS
CABEZA
Ojeras, dolores de cabeza en ojos y sienes, y otros dolores de cabeza “vasculares”, migrañas, desmayos, vértigos, sensación de tener la cabeza “llena”, somnolencia excesiva después de comer, despertarse frecuentemente por la noche, insomnio, despertar de madrugada (normalmente entre las dos y las cuatro) sin poder dormir.
OJOS, OÍDOS,
NARIZ Y GARGANTA
Nariz goteante, nariz cargada, excesiva formación de moco, ojos llorosos, visión borrosa, tínitos (zumbidos, rugidos. chasquidos o pitidos en los oídos), dolor de oídos, sensación de oídos ‘llenos”, líquido en el oído medio, pérdida de audición, infecciones recurrentes del oído, dolor de garganta, ronquera, tos crónica, náuseas, llagas en la boca, picor en el paladar, sinusitis recurrente, picor persistente de nariz.
CORAZÓN Y
PULMÓN
Palpitaciones, arritmias, incremento de la frecuencia cardiaca, taquicardia, asma, congestión en el pecho, anafilaxis provocadas por el ejercicio y asma
GASTROINTESTINAL
Mucosidad en las heces, comida sin digerir en las heces, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, hincharse después de las comidas, eructos, colitis, flatulencias, sensación de tener el estómago lleno mucho tiempo después de comer, dolores o calambres abdominales, síndrome de irritación en el intestino, cólicos en bebés, sed extremada, enfermedades inflamatorias de intestino (por ejemplo, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa), prurito anal, lengua sucia, síntomas aparentes de enfermedad en la vesícula (que pueden ser de naturaleza alérgica).
PIEL
Urticaria, sarpullido, eccema, dermatitis herpetiforme, palidez, piel seca, caspa, uñas y pelo frágiles.
OTROS SÍNTOMAS
Dolores de crecimiento en niños, síntomas de síndrome premenstrual, fatiga crónica, debilidad, dolores musculares, dolores de articulaciones, artritis, manos, pies o tobillos hinchados, síntomas en el tracto unnano (frecuencia, urgencia) picor vaginal, flujo vaginal, epilepsia en niños con migrañas. OBESIDAD, fluctuaciones de peso rápidas de un día a otro (uno a cinco kilogramos o más),
SÍNTOMAS
PSICOLÓGICOS
Ansiedad, “ataques de pánico’, depresión, ataques de llanto, comportamiento agresivo, irritabilidad, embotamiento mental, aletargamiento mental, confusión, exceso en “soñar despierto”, hiperactividad en niños y adultos, desasosiego, incapacidad para aprender, hábitos de trabajo defectuosos, farfullar, tartamudear, dificultad de concentración, indiferencia.
¿POR QUÉ TENEMOS ALERGIAS?
Las alergias se desarrollan por diversas razones. Para muchos, la herencia biológica juega un papel importante. Con frecuencia la tendencia a desarrollar alergias, pasa de padres a hijos, bien sea como tendencia genética o como tendencia inducida nutricionalmente, trasmitida al feto durante el embarazo. Normalmente el asma pasa de generación en generación, también lo hacen la fiebre del heno, el eccema y las migrañas. El sistema inmune y el tracto digestivo debilitado por la herencia o la mala alimentación congénitas no tardarán mucho en empezar a funcionar mal, siendo incapaces de soportar el medio ambiente y una dieta errónea.
Pero la mayoría de las causas de nuestras tendencias alérgicas tienen más que ver con nuestra forma de vivir y comer. No es arriesgado decir que las alergias son un efecto colateral de la vida moderna: de lo que comernos y no comemos, de la forma en que comemos y de nuestro medio ambiente polucionado, de nuestra forma de vida estresada y de nuestra falta de ejercicio.
EL SÍNDROME DE ALERGIA / ADICCIÓN Y EL DILEMA DE DIAGNOSTICO
El diagnóstico de la alergia puede ser endemoniadamente complicado, no sólo porque los síntomas se manifiestan de cualquier forma, sino, también, porque muchos alimentos y sustancias químicas pueden ser los desencadenantes. Hay otros dos factores, ambos básicos, para entender corno funciona la alergia a los alimentos; esto agrava y complica el problema del diagnóstico. Uno es el hecho de que las alergias a los alimentos son a menudo reacciones retardadas y de estas maneras difíciles de relacionar con el alimento que originariamente produce el síntoma. El segundo factor, y más insidioso, es que las alergias a los alimentos muchas veces producen adicciones, un enmascaramiento que las hace tolerables. Vamos a fijamos en estos dos problemas.
LA RESPUESTA RETARDADA. COMER AHORA, SUFRIR MÁS TARDE
Uno de los errores más comunes sobre alergia, y uno de los que ha dejado al diagnóstico de la alergia en la “oscuridad de los tiempos” hasta ahora, es la ortodoxia que identifica fácilmente el alérgeno que provoca una reacción evidente. Sin embargo, esto se aplica sólo al tipo 1, o mediadas por IgE; son reacciones alérgicas inmediatas: Angioedema, urticaria, asma, fiebre alta. “Vd. no puede hacer mucho contra eso”, es lo que el alergólogo tradicional nos diría, y tratará de aliviar los sufrimientos del paciente con intentos de hiposensibilización y/o con medicación. Pero al final, Vd. sabe que está cargando con ello.
La mayoría de los alérgenos que provocan reacciones alérgicas, y esto incluye a casi todos los alérgenos alimentarios, no se muestran con evidentes o inmediatos síntomas. La inmunología es completamente diferente: diferentes anticuerpos, producidos por diferentes tejidos del cuerpo, actúan de diferentes formas. (Los anticuerpos implicados en la alergia a los alimentos IgG, IgM e IgA, se verán en el siguiente capítulo, donde se expondrán los mecanismos de la alergia y el papel que juegan en ella el aparato digestivo y el sistema inmunitario).
El punto crucial es que nuestras reacciones a la mayoría de los alérgenos no se presentan de la forma correcta. Porque la causa y el efecto están a menudo separados por varias comidas, el alimento que provoca la reacción es, por tanto, difícil de identificar. El dolor de cabeza, los dolores articulares, el llanto irreprimible, o la irritabilidad, pueden aparecer horas e incluso un par de días después de haber comido el alimento alérgico.
Hay todavía otra diferencia entre las reacciones alérgicas mediadas por IgE y las no mediadas por IgE. La mayor parte de las alergias Tipo 1 se avivan con una pequeña exposición al alimento sensible. La cantidad de alimentos implicados en las reacciones retardadas no mediadas por IgE varían considerablemente y, a menudo, están influenciados por la frecuencia en su consumo y por el estrés que la persona sufre en el momento. Las personas con alergia a los alimentos, en realidad la mayoría de nosotros, normalmente presentan alergia a un promedio entre cinco y quince alimentos.
LA PROGRESIÓN DESDE LA ALERGIA A LA ADICCIÓN
Ahora vamos al corazón del problema. Una de las más insidiosas y desconcertantes cosas sobre la alergia, hasta que el daño a nuestra salud no es evidente, es que los síntomas están normalmente ocultos, “enmascarados”. En otras palabras, a menudo ignoramos que tenemos alergia a los alimentos porque taparnos los síntomas.
¿Cómo puede ocurrir esto? Nosotros ocultamos los síntomas comiendo frecuentemente el alimento al que tenernos alergia. Si dejarnos de comer ese alimento, caemos en un síndrome de abstinencia (dolor, nerviosismo, desasosiego,..), De la misma manera que un alcohólico sigue bebiendo para mantener la resaca a raya.
Esto no ocurre a nivel consciente, por supuesto. Normalmente, no somos profundamente conscientes del antojo (ansia) del alimento alérgico, nosotros pensarnos que elegimos comer ese alimento con frecuencia porque nos gusta su sabor. Pero, conscientemente o no, tendemos a anhelar aquellos alimentos a los que tenemos alergia porque los necesitarnos para mantener nuestro síndrome de abstinencia a raya. Cuando llegamos a este punto y necesitamos un determinado alimento para sentirnos bien (o realmente para no sentimos mal) somos adictos a ese alimento.
Este fenómeno es lo que se llama el síndrome de alergia / adicción. Simplemente, las reacciones alérgicas, pueden dar lugar a la adicción a un alimento que es perjudicial para nosotros porque, comiendo ese alimento, aliviarnos temporalmente el desasosiego que produce en un primer momento. Se entiende que los alimentos a los que somos alérgicos sean a menudo nuestros favoritos, los que comemos frecuentemente porque nos hacen sentir bien. La adicción a los alimentos es bioquímica y psicológicamente idéntica a la relación entre el alcohólico y el alcohol, o entre el drogadicto y las drogas, causa los mismos anhelos y conductas y tienen el mismo potencial para producir un síndrome de abstinencia.
Esto requiere un poco de aclaración. Comparar los antojos a la comida con la adicción a las drogas puede sonar a algo sin sentido. Pero veamos diferentes ejemplos. ¿Alguna vez se ha levantado por la noche y ha atacado el frigorífico?, ¿Necesita tornar un helado todos los días? ¿O carne?, ¿Necesita siempre tornar lo mismo en la comida? ¿Adora la pasta? ¿Se encuentra a veces mirando el contenido del frigorífico sin darse cuenta de lo que busca? ¿Tiene problemas para conciliar el sueño sin haber comido algo antes? ¿Se encuentra Vd. mejor después de comer una determinada comida? Si responde afirmativamente a alguna de las preguntas, muy bien puede ser adicto a ciertos alimentos.
LA DIGESTIÓN Y EL SISTEMA INMUNE
El sistema inmune es la defensa primordial del cuerpo contra la enfermedad, y un sistema inmune subalimentado y/o exhausto, a base de esfuerzos continuos para protegerse de los repetidos asaltos de los alimentos alergénicos, es una defensa debilitada.
Ya que el frente de batalla de las defensas del sistema inmune contra los indeseables alergénicos o toxinas dietéticas está en el tracto digestivo, los sistemas digestivo e inmune son entrelazados e interdependientes en su fin último corno defensores del cuerpo.
El entendimiento pleno de este proceso, hace que la lógica del programa sea transparente. El propósito de este capítulo, es examinar de que forma trabajan el tracto digestivo y los sistemas inmunes e ilustrar la doble manera que utiliza la alergia para sabotear nuestra salud, no olvidemos que las alergias se asocian con la mala digestión y absorción, pudiendo así minar el sistema inmune, mientras que la digestión irregular y un sistema inmune sobrecargados desembocan en alergias.
DESCUBRIENDO EL TRACTO INTESTINAL
El tracto gastrointestinal, es un tubo de 25 a 32 pies de largo (cada uno es diferente), que empieza en la boca, seguido por la faringe y el esófago, el tubo alimentario que va del fondo de la garganta al estómago, (la bolsa localizada en la cavidad abdominal superior).
La digestión continúa del estómago al intestino delgado, la sección más larga del tracto gastrointestinal, de l0 a 15 pies de longitud. Se compone de tres segmentos: duodeno, yeyuno e íleo.
Desde el íleo, la comida y otros materiales van desde la válvula ileocecal hasta la primera parte del intestino grueso, llamada ciego (a éste se adhiere el apéndice).
El segmento final del tracto gastrointestinal consiste en el intestino grueso: colon ascendente, colon transversal, colon descendente, y de ahí al recto y al ano.
QUÉ OCURRE POR EL CAMINO
La parte primaria del proceso digestivo comprende la boca, el estómago y el intestino delgado.
El proceso de la digestión está preparado incluso antes de que Vd. ponga la comida en su boca. El cerebro, que registra el hambre o anticipa la comida hace dos cosas: provoca las primeras secreciones de pepsina (una enzima para digerir proteínas) y ácido clorhídrico dentro del estómago; además produce saliva. Pero cuando Vd. come apresuradamente, no está hambriento o, cuando está bajo tensión, esta fase anticipatoria se omite, y esta omisión puede ser un primer paso para la mala digestión.
La respuesta inmune y el buen proceso digestivo comienzan al poner la comida en la boca, Al masticar la comida, se extiende su superficie, y así se mezcla mejor con la saliva, la cual contiene las enzimas que comienzan la digestión de carbohidratos. (La saliva también contiene anticuerpos que atacan las bacterias, toxinas y presuntos alérgenos). Vd. traga y, la mezcla de saliva y comida, pasa al estómago a través del esófago.
El próximo paso es la digestión de las proteínas mediante el ácido clorhídrico y la pepsina segregada. Una dieta deficiente en proteínas provocará suficientes secreciones gástricas para una digestión adecuada y, en su momento, causará una deficiente secreción de enzimas pancreáticas.
De 15 a 45 minutos después, esta mezcla de enzimas digestivas, ácidos y comida llamada quimo, deja el estómago a través de la válvula pilórica y penetra en la primera sección del intestino delgado, llamada duodeno. En este momento, se estimulan otros dos órganos:
La vesícula segrega bilis que ayuda a romper o mantener en suspensión el contenido graso de los alimentos. Esta suspensión grasa puede ser digerida entonces en forma de ácidos grasos por las enzimas grasas pancreáticas.
El páncreas (quizá el blanco orgánico más crucial en cuanto alergia a los alimentos se refiere) funciona de varias maneras:
Estimulado por las hormonas digestivas y el PH ácido del quimo que llega del estómago, libera jugos digestivos dentro de la primera parte del duodeno. El páncreas produce una buena cantidad de jugo digestivo diariamente, jugo que contiene tres tipos específicos de enzimas para digerir proteínas, grasa y carbohidratos.
Al mismo tiempo, el páncreas libera bicarbonato. Las enzimas pancreáticas no pueden funcionar en un medio ácido, ya que la comida que viene del estómago está saturada con ácido clorhídrico, se necesitan bicarbonatos para neutralizarlo. Sin esta neutralización del ácido, no podría existir la digestión ulterior en el intestino delgado.
En este medio, ahora alcalino, la comida se descompone más completamente, hasta que alcanza un estado en el que puede ser absorbida por los tejidos.
Estas moléculas de comida digeridas pasan entonces a través de las paredes del intestino delgado a la corriente sanguínea, que las transporta a distintos lugares del cuerpo.
Cada nutriente es absorbido a lo largo de un intervalo específico de la pared intestinal. Esta puede ser una de las razones por las que un individuo puede absorber algunos nutrientes, pero otros no. Si ciertas áreas de la pared intestinal están irritadas o inflamadas, los nutrientes que generalmente se absorben allí, pasarán al intestino grueso y serán eliminados.
PELIGROS EN EL CAMINO
Esta es una explicación simplificada de como se supone que funciona el proceso digestivo. Pero muchas cosas pueden ir mal durante este proceso intrincado y continuo. Y si en algún punto del camino falla alguna función, no seremos capaces de absorber todos los nutrientes que comernos. Entonces tendremos problemas serios, ya que las consecuencias inevitables de los problemas digestivos crónicos es la mala nutrición y el deterioro del sistema inmune, propiciada tanto por la falta de nutrición apropiada, como por el bombardeo continuo de macromoléculas de alimentos sin digerir en la corriente sanguínea.
Además mucha de la comida sin digerir pasará al intestino grueso o colon, donde puede alterar el delicado equilibrio de bacterias y otros microorganismos. Esto puede llevar a la producción y absorción de endotoxinas, inflamación y trastornos usuales del intestino, como estreñimiento, diarrea, diverticulosis o colitis. El impacto negativo de la alergia a los alimentos comienza con su efecto en el proceso digestivo.
EL SISTEMA INMUNE: EL GRAN DEFENSOR
¿Cómo determina el cuerpo si un alimento en particular ha sido digerido o no? Parece que el sistema inmune es el que decide.
El sistema inmune es la defensa interna del cuerpo contra cualquier proceso de enfermedad, invasores indeseables que pueden producir infección, cáncer, enfermedades infecciosas o cardiacas, envejecimiento acelerado, mala cicatrización, alergias o mala coagulación. A través del sistema inmune, las sustancias ajenas o potencialmente nocivas para el cuerpo, son reconocidas. Responde de forma protectora e individualizada si esta sustancia ajena es una bacteria, virus, parásito, toxina, droga, polen, polvo, moho, caspa o una molécula de comida completamente sin digerir.
Este sistema es nuestro centinela o barrera contra el mundo. Su importancia fue elocuentemente ilustrada por 1 en niño obligado a vivir sus 12 años aislado en una burbuja de plástico, privado del contacto humano, porque nació sin un sistema inmune que funcionara. Se esperaba
que un trasplante de médula ósea le proporcionaría un sistema inmune competente y, para ello, hubo que sacarle de la burbuja. Una vez fuera, e incluso bajo las condiciones estériles más extremadas, y el uso agresivo de antibióticos, rápidamente fue presa de los gérmenes y los peligros medioambientales usuales que la mayoría de los humanos repelen fácilmente. David fue incapaz de luchar contra el ejército de invasores que penetró en su sistema y murió.
El resto de nosotros contamos con la bendición de una barrera entre nosotros y el resto del mundo de sustancias hostiles extracorporales. Nuestra piel y las paredes mucosas de nuestros conductos aéreos, tracto génito-urinario, y tracto digestivo, son vigilados por el sistema inmune. Está diseñado no sólo para combatir la enfermedad, sino también para manejar la tensión. Siempre que sea capaz de aislamos de los invasores peligrosos, nuestro interior tiene una buena oportunidad de permanecer saludable e íntegro.
COMO TRABAJA
El sistema inmune incluye una glándula maestra (el timo) además del bazo, amígdalas, adenoide, apéndice, tejidos linfáticos especializados, médula, nódulos linfáticos, células sanguíneas blancas, y un arsenal de anticuerpos, proteínas complementarias y docenas de agentes químicos.
A través de la corriente sanguínea y el sistema linfático, este arsenal trabaja para incapacitar todo aquello que el sistema decida que es tóxico. Un tipo de célula sanguínea blanca (el linfocito T) produce interferón, que ocasiona que ciertos virus no puedan reproducirse. Algunas de estas células T también pueden estimular y regular otras células inmunes, (llamadas linfocitos B), para producir anticuerpos contra otras sustancias no deseadas. Además otras células sanguíneas llamadas fagocitos (macrófagos y neutrófilos) tienen la capacidad de localizar y destruir las bacterias. Cada invasor potencial es vigilado por alguna parte del sistema inmune.
EL TIMO VULNERABLE
El sistema inmune depende de su inspector, el timo, para realizar su trabajo. Pero aunque el timo mantiene su tamaño y actividad hasta la adolescencia, después disminuye. Hasta hace poco, se consideraba normal el timo atrofiado y relativamente atrofiado, que se encuentra en el occidental medio. A pesar de ello, ahora se sabe que el timo es crucial para el mantenimiento de un sistema inmune saludable y que su encogimiento puede ser el resultado de una dieta inadecuada, sin ciertas vitaminas y minerales (vitaminas A, B6 y C, y minerales hierro, selenio y zinc) y, especialmente, ácidos grasos esenciales. Cuando estos elementos esenciales vuelven a la dieta, el timo recupera rápidamente su tamaño y funcionalidad juveniles y como consecuencia, se reactiva el resto del sistema inmune.
La evidencia reciente sugiere que el timo juega un papel esencial en el SIDA, enfermedad asociada a infecciones anormales y cáncer con un 90 % de mortalidad, llamado Sarcoma de Kaposi, Tras la autopsia, los timos de las víctimas del SIDA se han encontrado gravemente alterados en apariencia y estructura.
LAS GLÁNDULAS SUPRARRENALES Y EL FACTOR TENSIÓN
Antes de pasar a discutir la mecánica de la alergia a los alimentos, debemos mencionar otro sistema orgánico (las suprarrenales) ya que también está ligado a la orquestación y funcionamiento adecuados del sistema inmune. Las glándulas suprarrenales son muy pequeñas, están encaramadas sobre los riñones y pesan 1/8 de onza cada una, pero son esenciales para la vida. Entre otras hormonas, las suprarrenales producen adrenalina, noradrenalina y cortisol, importantes hormonas de tensión que parecen estabilizar y regular el sistema inmune. Se hizo un experimento sorprendente, en el que se extrajeron quirúrgicamente las glándulas suprarrenales de perros. Predeciblemente, todos los animales murieron, pero antes de hacerlo, todos los perros desarrollaron una amplia variedad de alergias “humanas”: asma, fiebre del heno, eccema, dolor artrítico y rigidez en las articulaciones. (Merece la pena señalar que los veterinarios informan de una mayor incidencia alérgica en mascotas a las que sus dueños alimentan con dietas “humanizadas”).
El Dr. Hans Seyle, ha mencionado la respuesta fisiológica del cuerpo hacia los requerimientos que se le hacen, a menudo desemboca en la sobre-estimulación, hinchazón y agotamiento eventual de las glándulas suprarrenales. (Un estudio demuestra que al resolver una lista simple de problemas matemáticos, las personalidades tipo A -gente impaciente, tensa y ambiciosa- tiene 40 veces más cortisol y 3 veces más adrenalina circulando en la sangre que las personalidades tipo B, más relajadas).
Las víctimas de alergia, es decir, la mayoría de la gente, parecen tener un umbral significativamente bajo hacia la tensión, debido en parte a la sobrestimulación fisiológica y psicológica de sus suprarrenales.
COMO FUNCIONA LA REACCIÓN A LA ALERGIA A LOS ALIMENTOS
Para comprender la dinámica de las reacciones de la alergia a los alimentos, podernos ver como funcionan las alergias aéreas. Se sabe que cuando una sustancia indeseada entra en los tejidos por primera vez -ya sea virus, bacteria, toxina, droga, polen o una comida incompletamente digerida, el cuerpo ha decidido que está fuera de lugar-, el cuerpo comenzará el proceso de producir anticuerpos específicos para esa sustancia, para utilizarlos contra ella la próxima vez que aparezca. Mientras tanto, el cuerpo comienza a autorepararse, utilizando las otras numerosas defensas del sistema inmune.
El anticuerpo activo en alergias aéreas, (y en pequeño número en alergias a los alimentos) es el IgE. Una vez que estos anticuerpos IgE específicos se han producido, se autoadhieren a una célula muy básica del sistema inmune conocida como célula cebada o mastocito. Decenas de millones de estas células cebadas están en los conductos aéreos, la piel, el tracto digestivo y los pequeños vasos sanguíneos por todo el cuerpo. Cada célula cebada, está revestida por cientos de miles de anticuerpos IgE, específicamente formados para contrarrestar los efectos de ciertos alérgenos, como polen, caspa animal, toxinas, polvo o un alimento alergénico. Cuando ese alérgeno entra en el cuerpo y encuentra las células cebadas revestidas de anticuerpos, el contacto causa que las células liberen sustancias para repeler el alérgeno indeseado. Estas sustancias, llamadas mediadores químicos (las histaminas son los mediadores mejor conocidos, pero hay otros muchos más potentes), disparan una multitud de síntomas alergénicos: ojos acuosos, sarpullidos, nariz goteante, picor, etc.
LA ALERGIA A LOS ALIMENTOS ES MUY DIFERENTE
Lo que no se ha reconocido hasta hace poco, es la existencia de un tipo de mastocito diferente en el tejido conectivo que cubre el tracto intestinal. Mientras la alergia por IgE a menudo comienza su reacción en los conductos aéreos, la piel y la corriente sanguínea más allá de la barrera intestinal, la alergia a los alimentos comienza a funcionar en el mismo tracto digestivo.
Aunque Vd. no se ponga mortalmente enfermo, cada vez que consume el alimento alergénico, un tipo de anticueipo flotante llamado IgA secretor, es liberado dentro del tracto digestivo aparentemente mediante la vesícula Desde ahí, pasa a través de los conductos biliares hasta el duodeno superior, donde recubre todas las partículas de comida nocivas que entran al intestino delgado por el estómago. Cuando el anticuerpo IgA y el alimento alergénico se combinan dentro de la cavidad intestinal, estimulan la secreción de un grueso recubrimiento protector mucoso procedente del forro mucoso. La función de los anticuerpos secretores IgA es protectora, al impedir que estos alimentos alergénicos consumidos con demasiada frecuencia, entren en contacto con este “forro” del intestino delgado y, posiblemente, con las problemáticas células cebadas intestinales. Pero aunque el IgA secretor bloquea la liberación de los mediadores químicos, también impide que el alimento sea digerido, Hasta aquí todo bien. No existe un daño real aunque esos nutrientes no hayan llegado a nuestra corriente sanguínea. Sin embargo, si continuamos consumiendo esos alimentos alergénicos, sobrecargamos el sistema inmune. Su capacidad para producir todos esos anticuerpos IgA (y quizá otros anticuerpos como IgG o IgM) se rompe, y una vez que se pierde la protección del IgA secretor, los alimentos que el sistema inmune reconoce como tóxicos entrarán en contacto con esos mastocitos hostiles.
EL CENTRO DEL PROBLEMA
Cuando el alimento alergénico se liga químicamente con los anticuerpos de los mastocitos específicos para él, se produce la repentina liberación de mediadores químicos poderosos (y a menudo dolorosos) de los mastocitos: histamina, bradiquinina, prostaglandinas inflamatorias, heparinas, serotonina y muchos más.
¿Qué ocurre? Una consecuencia dañina extensa es que estas prostaglandinas inflamatorias causan que el estómago segregue menos ácido clorhídrico. Así, las proteínas no se digieren completamente y la comida que entra en el sistema no está propiamente esterilizada. Además la insuficiencia de ácido clorhídrico provoca una reacción en cadena. Cuando la comida del estómago pasa al intestino delgado, es en un estado de “sub acidez”. Paradójicamente esto ocasiona que el páncreas baje su producción de bicarbonatos necesarios para alcalinizar la comida para una completa digestión. También engaña al páncreas para que recorte la producción y la liberación de enzimas digestivas, su otra función importante. Así el intestino delgado permanece relativamente hiperacídico, e incapaz de completar la digestión apropiada.
El efecto más nocivo, a largo plazo, de liberar estos mediadores químicos es que, además de inhibir la completa digestión de la comida, los mediadores pueden debilitar la impermeabilización de la barrera de membrana mucosa que recubre la pared intestinal. Y esta membrana es lo único que separa el tracto intestinal de la corriente sanguínea. En otras palabras, la liberación de mediadores químicos compromete gravemente la barrera que normalmente impide que la comida incompletamente digerida pase a través suyo a la corriente sanguínea.
VENENOS EN LA CORRIENTE SANGUÍNEA
Si tales partículas incompletamente digeridas llegan a la corriente sanguínea, la respuesta de esta última es limpiarlas del sistema.
Un anticuerpo llamado IgG, producido por las células inmunes, también se autoadhiere a todas las partículas de comida macromoleculares de gran tamaño que entran en la corriente sanguínea. Esta no es una reacción alérgica en el sentido tradicional; parece ser una forma de “marcar” las macromoléculas indeseadas para que otros elementos de la corriente sanguínea (ciertas células sanguíneas blancas especializadas, y quizás incluso células sanguíneas rojas y plaquetas), el hígado y el bazo, puedan identificarlas como invasores potencialmente dañinos. Las células sanguíneas blancas (cuya función es combatir a estos invasores hostiles) pueden entonces devorar y digerir estas macromoléculas “marcadas” intracelularmente y quitarlas de la circulación.
De todos modos, el sistema inmune, especialmente si está subalimentado, no aguanta indefinidamente. Cuando grandes cantidades de macromoléculas, ligadas al IgG, penetran en la circulación sanguínea, su volumen abrasivo y su exceso, pueden rebasar el mecanismo de limpieza. Resulta imposible purgarlas fuera del sistema. Viajando por todo el cuerpo, estos complejos inmunes circulantes (CICs), penetran eventualmente en las paredes de los capilares y se depositan en el tejido. Todos los tejidos corporales son susceptibles de ser atacados. Donde quiera que se depositen los CICs. Causan inflamación e interfieren con el funcionamiento óptimo.
Lo hacen atrayendo una sustancia proteínica inmune llamada complemento, que, a su vez, provoca la liberación de mediadores químicos y radicales libres (átomos reactivos oxidizados, altamente destructivos para el tejido), lo que desemboca en la irritación e inflamación del tejido, la agregación de plaquetas, dolor, hinchazón y daño y destrucción de células. Así, una dieta habitualmente pobre, puede conducir a desórdenes aparentemente inconexos, tales como artritis, hiperactividad, insomnio, hipoglucemia, migraña, problemas de vesícula y otros muchos.
Simultáneamente, con un desequilibrio nutricional -esencialmente desórdenes en los ácidos grasos esenciales, suspensión digestiva y su resultado la acidosis metabólica, deficiencia protésica-, la respuesta inflamatoria alérgica a los CICs es cada vez más intensa y crónica.
En nuestro Programa, este modelo destructivo se revierte. El paciente ya no come los alimentos que activan las células cebadas hostiles, los alimentos alergénicos no penetran la pared intestinal y no hay formación de CICs. Así no se realizan nuevos depósitos en los tejidos. Mientras tanto, el sistema inmune, reforzado por mejores hábitos de alimentación, ya no se sobrecarga y puede limpiar las toxinas restantes del paciente.
ENFERMEDADES GENERADAS POR EL COMPLEJO INMUNE: UNA TEORÍA NUEVA Y PROVOCATIVA
Merece la pena consignar aquí que gran cantidad de investigaciones recientes parecen convergir en la idea de que el mecanismo del complejo inmune puede explicar mucho, no sólo sobre la alergia, sino también sobre la conexión de la alergia con la naturaleza básica de la enfermedad.
Una vez que estos complejos inmunes (macromoléculas) se depositan en los tejidos circundantes, causan irritación, activando los mastocitos sensibilizantes, lo que ocasiona una dramática inundación de potentes mediadores químicos. Estos últimos son los responsables de los síntomas retardados, inflamatorios o alérgicos y del daño final a los órganos y tejidos circundantes. Y este daño causado por el complejo inmune puede tomar cualquier forma: dolor, hinchazón, sensibilidad exagerada al dolor, picor, rojeces y proliferación de células (eccema), destrucción del tejido conector de colágeno, desmineralización de los huesos (artritis reumatoide), constricción de las paredes de los vasos (presión sanguínea elevada), mucosidad excesiva (rinitis alérgica) fiebre, disminución en la producción de ácido clorhídrico y secreciones pancreáticas (desórdenes digestivos), mal funcionamiento del páncreas para la regulación de azúcar en sangre (diabetes) arteriosclerosis y muchos más. Así, todas estas podrían ser condiciones clínicas generadas por complejos inmunes activados (alergénicos).
TODO EMPIEZA CON LA MALA NUTRICIÓN
Aquí trabaja un círculo vicioso en el que una dieta inadecuada (incluyendo el comer alimentos alergénicos no detectados, exceso en el consumo de alcohol, aceites saturados y sobreprocesados, y metabolismo o hipoconsumición inadecuados de las grasas esenciales en la dieta) ocasiona problemas digestivos profundos. La subproducción de IgA secretor, la célula cebada fácilmente desestabilizable, la baja producción de ácido clorhídrico, el páncreas con mal funcionamiento y el debilitamiento de la barrera mucosa. Y a su vez esto conduce a la pobre absorción de nutrientes, a la penetración masiva de macromoléculas sin digerir en la corriente sanguínea, y a un asalto del cuerpo entero por los mediadores químicos liberados. Eventualmente los sistemas inmune y digestivo se agotan intentando eliminar los invasores tóxicos, y pierden aún más capacidad de procesar por completo nuestra comida y extraer sus nutrientes.
Cuanto más tiempo permanecen los alimentos alergénicos en nuestra dieta, el daño es progresivo. El sistema empieza a reaccionar contra más y más alimentos, incluyendo alimentos no alergénicos previamente que entran en el sistema conjuntamente con los alimentos ya alergénicos, alimentos comidos con café o alcohol, alimentos refinados y procesados que requieren poca digestión para pasar al intestino a través de la corriente sanguínea. Pronto se absorbe muy poco de valor nutritivo y mucho tóxico y alérgeno. Eventualmente, y debilitado por la tensión crónica y mala nutrición, el sistema inmune es vencido por la enfermedad.
PONIÉNDOSE BIEN DE NUEVO
Para curarse y mantener una buena salud, es necesario digerir adecuada y completamente. Aún así, mucha gente ostensiblemente sana, evidencia problemas digestivos de una clase u otra: hipoclorhidria, diarrea, dolor estomacal, indigestión, gases, náuseas, estreñimiento, alimentos sin digerir en las heces, fluctuaciones repentinas de peso, síntomas de hipoglucemia, lengua sucia, flatulencia, halitosis, eructos, fatiga o hinchazón tras las comidas. Mucha gente acepta estas condiciones como normales, probablemente porque todo el mundo parece sufrir una sintomatología parecida. Pero la digestión realmente sana se realiza con ausencia de síntomas. Los síntomas persistentes indican que algo va mal, y ese algo se relaciona frecuentemente con la “ergia a los alimentos.
El Dr. Aubrey Katz un gastroenterólogo de Harvard dijo que unos buenos intestinos son preferibles a un buen cerebro. Por lo que hemos aprendido sobre los abrumadores efectos de la mala digestión, esto es verdaderamente cierto. Si digerimos adecuadamente (asumiendo que comernos alimentos altos en valor nutricional) nuestros cuerpos reciben los nutrientes apropiados, el sistema se fortifica contra la enfermedad, y todo, incluyendo el cerebro, funciona en niveles óptimos.
Pero mientras sigamos comiendo alimentos alergénicos no podremos absorber los nutrientes adecuadamente. El 80% o más de las víctimas de alergia a los alimentos tienen diferentes grados de hipoclorhidria, subproducción de ácido en el estómago, lo que como ya hemos visto conduce a la incapacidad pancreática para segregar suficientes enzimas digestivas y bicarbonatos alcalinizadores. Y como respuesta a la baja acidez estomacal, el páncreas no produce suficientes alcalinos, lo que paradójicamente nos lleva a un sistema hiperácido.
La hipoclorhidria ocasiona una pobre digestión de proteínas, pobre esterilización de las comidas, pobre actuación del páncreas y, consecuentemente, pobre realización de sus funciones (la secreción de enzimas y bicarbonatos digestivos, necesarios para alcalinizar las comidas para digerirlas) y pobre activación de la vitamina D y absorción de la vitamina B 12 y la mayoría de los minerales. La hipoclorhidria también desactiva la vitamina C, un importante antialérgeno natural, una vitamina antihistamínica que también estimula el sistema inmune.
Una vez alcanzada esta fase hiperácida intestinal -conocida técnicamente como acidosis metabólica- aparece el problema. El refuerzo consiguiente de ácido en el intestino delgado tienen repercusiones extensas. Casi seguro, existirá una avería en otros sistemas metabólicos corporales, porque todas las enzimas que hacen posibles las reacciones químicas, dependen del PH. El cuerpo intenta mantener un equilibrio del PH ligeramente tendente a la alcalinidad (un factor PH superior a 7 más bajo supondría acidez). Cualquier cosa que interrumpa este equilibrio, por ejemplo, un intestino hiperácido, puede inhibir muchas de las 20.000 enzimas corporales diferentes, que son necesarias para las reacciones bioquímicas adecuadas.
El páncreas, minado por la hipoclorhidria y atacado también por las prostaglandinas inflamatorias y otros mediadores químicos, quizá debilitado por deficiencias en ácidos grasos esenciales, también se ve inhibido en su función de regulador del azúcar en sangre (glucosa). Esto último, es manejado en gran parte por dos enzimas pancreáticas, glucagón e insulina. Es el combustible corporal más importante; un páncreas sano trabajará para mantener estable el nivel de azúcar, sin tener en cuenta las fluctuaciones dietarias y las necesidades energéticas. El culpable de la diabetes e hipoglucemia podría muy bien ser el páncreas que funcione mal, como resultado de la alergia a los alimentos y la mala nutrición, especialmente la deficiencia en ácidos grasos esenciales.
En su mayor parte, el tratamiento digestivo consiste en eliminar de la dieta los alimentos alergénicos, corrigiendo los efectos de la hipoclorhidria con cápsula de ácido hidroclórico o y suplementos de enzima pancreática digestiva, estabilizando las células cebadas gastrointestinales con vitamina C en forma de cristales o polvo antes de las comidas. Ayudando al reforzamiento de la barrera mucosa gastrointestinal con ácidos grasos esenciales, vitaminas A, B y C y zinc, y neutralizando el intestino delgado después de las comidas con bicarbonatos.
PERDER PESO: LA MANERA ERRÓNEA
Muchos millones de occidentales, están intentando adelgazar medianteuna dieta drástica u otra.
No escarmentamos aunque los métodos que seguimos para adelgazar tengan, con frecuencia, efectos poco duraderos, y aunque muchos sean contraproducentes. ¿Por qué fracasan la mayoría de dietas y métodos para perder peso que la mayoría de la gente utiliza para adelgazar?, los inconvenientes pueden clasificarse en tres categorías:
El efecto Salud contra Belleza.
El factor Alérgico.
El factor calorías dentro contra el factor calorías fuera.
Examinemos más atentamente cada uno, y veremos como los mitos y las malas interpretaciones se cobran su precio.
EL FACTOR SALUD CONTRA BELLEZA
Pregunte a cien personas porqué están haciendo régimen, y noventa y nueve contestarán que quieren estar más atractivos, quieren que la ropa les siente mejor, quieren mejorarse a los ojos de su pareja. Están completamente centrados en los aspectos cosméticos de adelgazar. Es raro que una dieta esté motivada por el deseo de vivir más, tener más energía o intentar prevenir el cáncer, diabetes o infartos.
Sin embargo el peso es un factor primordial en la salud general, y está particularmente implicado en la hipertensión, enfermedades cardíacas, algunos cánceres, diabetes, gota, enfermedades de la vesícula, colesterol y triglicéridos altos, inflamación vascular, ataques y debilitación del sistema inmune.
Metas enfocadas mezquinamente, llevan a soluciones enfocadas de la misma manera El mejor modo de perder peso es centrarse en todos los factores que influyen en el problema, hábitos alimenticios, metabolismo, ejercicio. La pérdida de peso y el mantenimiento a largo plazo deberían atacarse desde todos los ángulos posibles, como un problema de salud, no de belleza. Una vez que el problema del sobrepeso se desvíe de su enfoque obsesivamente cosmético, y se sitúe en la perspectiva correcta corno parte de la salud general, puede ser tratado de forma racional, y casi con seguridad, producirá efectos más duraderos.
LA GENTE SANA NO ES OBESA. EL MODO DE ESTAR ESBELTO ES ESTAR SANO.
EL FACTOR ALÉRGICO
Contar calorías y tratar de sentirse satisfecho y adecuadamente alimentado con ochocientas a mil quinientas calorías diarias es una dura batalla para casi todos. Pero para aquéllos con alergia a los alimentos es decir, para casi todos nosotros, tiene obstáculos adicionales.
Las dietas restrictivas, repetitivas o de contar calorías, son todas ellas nocivas para la gente susceptible a las alergias. Como ya hemos visto, la gente con alergias a los alimentos, a menudo necesita seguir comiendo sus alimentos alergénicos para mantener sus síntomas bajo control. Con frecuencia tiene antojos de comidas a las que son alérgicos y cuando no están siguiendo una dieta abusan de ellas. El limitar severamente la cantidad de alimento que pueden comer es terriblemente difícil, si son adictos a dichos alimentos. Se requiere un compromiso y una fuerza de voluntad tremendos para comer sólo una pequeña cantidad de comida adictiva. Además, esto es estresante para el sistema, tanto psicológica como fisiológicamente, ya que el cuerpo está acostumbrado a comer tanta cantidad como necesite de un determinado alimento, con el fin de suprimir síntomas y prevenir síntomas de abstinencia. Demasiada gente piensa de sí misma que, en cierta forma, es moralmente pervertida o débil, porque parece no poder atenerse a una dieta baja en calorías, cuando de hecho, atenerse a una dieta así, en esas condiciones, requiere la naturaleza de un santo.
Además, y porque muchas dietas ignoran la importancia de la variedad, a veces ocasionan alergias donde antes no existían. Esto ocurre porque la mayoría de los regímenes más estrictos no sólo producen desnutrición, sino que también tienden a repetir los mismos y limitados alimentos bajos en calorías una y otra vez, lo que da como resultado un campo abonado para que florezcan nuevas alergias y para que la pérdida de peso se revierta eventualmente. Incluso cuando usted pierde peso temporalmente con esfuerzos sobrehumanos, puede estar añadiendo un par de alimentos alergénicos a su lista, dificultando así el mantenimiento del peso deseado. Al volver una y otra vez a su dieta drástica favorita, mucha gente desarrolla alergias. Incluso hay programas como el Pritkin, con óptimos resultados y básicamente sanos, que no funcionan en algunos pacientes, ya que crean alergias a los menús repetitivos, alergias que, a menudo, pasan desapercibidas.
La retención de agua crónica, causada a menudo por la alergia a los alimentos, contribuye también al sobrepeso. Perder los últimos tres a cinco kilogramos en una dieta restrictiva de bajas calorías es casi imposible si usted sigue comiendo alimentos intolerados, incluso en pequeñas cantidades. El caso común de mucha gente es ganar de uno a tres kilogramos en un día o fin de semana, y dedicar el resto de la semana a intentar librarse de ese sobrepeso, mientras se maldicen a sí mismos por su autocomplacencia. En la mayoría de los casos, ese sobrepeso es sólo agua acumulada por el cuerpo, en un intento de diluir la inflamación de tejidos producida por los alimentos mal digeridos. Los diuréticos pueden ayudar, aunque abusar de ellos a largo plazo, puede llevar a una pérdida peligrosa de potasio y/o magnesio y puede desencadenar arritmias cardíacas potencialmente letales. Incluso entonces, el cuerpo peleará para retener esos últimos litros de agua. Una vez controladas las alergias retardadas, el cuerpo no necesitará esa protección acuosa, y esos kilos últimos desaparecerán rápidamente.
Finalmente, hay razones para creer que las alergias retardadas, especialmente si existe adicción, tienen como consecuencia ralentizar o paralizar el metabolismo basal (menos calorías siguen ocasionando aumento de peso, grasa).
Hasta que la persona se libre de sus alergias a los alimentos encontrará casi imposible perder todo el peso que quería, y aún más difícil, mantenerse. Mientras siga siendo alérgico, estará combatiendo la compulsión de cebarse en esos alimentos, y además su metabolismo de exceso de calorías será ineficaz, por lo que tendrá que luchar contra la retención de agua y quizá contra un problema relacionado con la misma y potencialmente peligroso: la hipertensión.
Una vez eliminados los alimentos alergénicos de su dieta, los antojos desaparecerán, y no estará siempre combatiendo la necesidad de asaltar la nevera. Con frecuencia nuestros pacientes se asombran de que tras años de tener que echar el candado a la despensa, ya no tienen que pelear consigo mismos para resistirse a la necesidad de comer en demasía. Un paciente decía! “lo más increíble de este programa es que por primera vez desde que tengo memoria la compulsión de comer demasiado ha sido eliminada”.
Otro paciente, durante años, se había despertado a media noche para asaltar la nevera, y siempre con el mismo antojo: un vaso de leche y un sandwich de mantequilla de cacahuete. Pensaba que este hecho tenía algo que ver con sus sueños o con algún recuerdo infantil ya olvidado. No le preocupaba, ya que sólo pesaba cinco kilos de más, y ya se había acostumbrado a interrumpir su sueño. No le gustó nada que sus análisis mostraran que era alérgico a la leche, al trigo y a los cacahuetes. Se sintió fatal durante los tres primeros días de dieta. Pero al cuarto, el antojo había desaparecido literalmente. Y al segundo mes había perdido siete kilos, sin contar calorías, aunque no nos vino a ver para adelgazar, sino porque sufría sinusitis crónica y migrañas (que también desaparecieron). Seis meses después, había vuelto a tomar trigo y mantequilla de cacahuete de forma rotatoria, aunque no leche, y siempre dormía de un tirón.
EL FACTOR CALORÍAS-DENTRO CONTRA EL FACTOR CALORÍAS-FUERA
Este es uno de los mitos más persistentes y nocivos sobre la dinámica del adelgazamiento: el dar por sentado que cuantas menos calorías se consumen más rápido se adelgaza. Es trágicamente erróneo. De hecho cuanto más frecuentemente y por períodos más largos se someta al paciente a dietas drásticas, cada vez será más difícil perder peso y mantenerse.
Quizás haya usted experimentado el seguir un régimen estricto, perdiendo 1-1,5 Kg. la primera semana, 1 Kg. la segunda, 0,5 Kg. la tercera y cuarta y, después, nada, a pesar del hecho de seguir comiendo los mismos alimentos que la primera semana. Puede que se haya devanado los sesos para recordar si ha hecho trampa con la comida o si se ha descuidado en el cálculo de calorías. Y encima, en el momento que vuelve a su dieta habitual, aunque sea cuidadoso, ese peso reaparece casi instantáneamente.
O quizá tenga usted un amigo a régimen que se queje de que aunque sólo come de 600 a 800 calorías diarias no adelgaza.
Puede ser que se quede estupefacto por el hecho de que ese amigo con 25 kgs. de más no come más que Vd.
Hay una explicación lógica para todo esto, y no consiste en que el paciente haga trampas con su dieta o se atiborre en cuanto se queda solo. Nosotros vemos casos como estos todo el tiempo: son las típicas víctimas de la ignorancia sobre la dinámica real del adelgazamiento.
ES UN MITO QUE LA GENTE OBESA O CON SOBREPESO
COMA MAS QUE LA GENTE DELGADA. Y por tanto es un mito que los obesos coman por causa de neurosis intensas o ansiedad neurótica, miedo o depresión. Los estudios demuestran que las personas con sobrepeso u obesas no son más neuróticas o perturbadas que las demás. Y tampoco son glotones. Más de ciento setenta artículos publicados en los últimos quince años avalan que, de hecho, los gordos no comen más que los delgados. La diferencia estriba en que por muchas razones: -mala nutrición, intolerancia digestiva a los alimentos, excesivas grasas saturadas o azúcar en la dieta, falta de ejercicio, factor hereditario, demasiadas dietas drásticas, dificultad interna en quemar grasas, etc- no tienen la capacidad de quemar las calorías eficazmente. El problema no es que entren muchas calorías: es que salen muy pocas.
LA MASACRE METABÓLICA DE LAS DIETAS DRÁSTICAS
Debido a la forma en que trabaja nuestro metabolismo, las dietas bajas en calorías, especialmente las repetitivas, son una manera segura de ganar peso (y eventualmente de ganarlo en forma de horrible tejido graso) cada vez más deprisa y con menos calorías; y esto cada vez que se retorna una dieta. La lógica es tan aplastante que resulta increíble que las dietas drásticas, tan aburridas y espinosas, y cuyo índice de fallo es de un noventa y cinco por ciento, continúen tentándonos con su promesa del paraíso de la delgadez. Su cuerpo, con sus sesenta o setenta trillones de células, depende de lo que se come para proporcionarle el combustible suficiente para seguir funcionando. Y es un organismo excepcionalmente adaptable. Cuando se corta drásticamente la cantidad de alimento que come de manera habitual, el porcentaje de su capacidad de quemar calorías disminuye al veinte por ciento o más, para ser capaz de conservar energía y seguir funcionando.
Esta ralentización metabólica puede evidenciarse por medio de fatiga al hacer régimen o por intolerancia a temperaturas más frías, anteriormente toleradas a la perfección. Y una vez que el metabolismo se frena Vd. ya no está equipado para quemar el número de calorías habitual, esas otras calorías extra, serán rápidamente almacenadas en forma de GRASA.
Esta adaptabilidad del cuerpo para acelerar o frenar el porcentaje de “quema” de calorías, ha sido el foco de observación e investigación en los últimos años. La atención se ha centrado en un “punto de equilibrio” individual, un nivel de peso que nuestro cuerpo, de forma natural, busca mantener, incluso aunque la ingesta de calorías pueda variar considerablemente de día a día o de semana a semana. La mayoría de la gente que sigue una dieta puede identificarse con este concepto inmediatamente. No sólo es cierto que no importa lo estrictamente que sigan su dieta, los kilos sólo se van mediante una lucha titánica, sino incluso si atraviesan largos períodos de autocomplacencia, ingiriendo grandes cantidades de alimentos, sólo ganarán X kilos antes de que su peso se nivele y se “equilibre” en un nivel dado.
Cada vez que hacemos una dieta drástica, tan pronto como nuestro cuerpo “comprende” lo que estamos haciendo, ajusta nuestro metabolismo a niveles bajos, para estar seguro de poder soportar un largo asedio por hambre. Pero no podernos estar a dieta eternamente. Eventualmente. Tendremos que volver a una dieta normal. Sin embargo, y corno al cuerpo le lleva tiempo volver a “comprendemos” otra vez, la respuesta de adaptación no es inmediata o completa Aunque volvamos a comer dos mil cuatrocientas calorías diarias nuestro cuerpo ha fijado su termostato para quemar tan sólo mil cuatrocientas. ¿Qué les ocurre a las otras mil calorías?, no tienen a donde ir y el cuerpo las almacena en forma de grasa “blanca” con vistas a futuros períodos de austeridad. Naturalmente, con el tiempo, el cuerpo “comprende” la nueva ingesta alta en calorías, y empieza a quemar más de las anteriores calorías almacenadas, con el fin de protegerse contra una obesidad inminente. Sin embargo, esto no ocurre hasta que ha recuperado todos esos kilos que le costó tanto perder.
El daño va aun más lejos. Mientas se pierde peso de forma temporal, especialmente si no se hace ejercicio, inevitablemente se pierde músculo y otros tejidos proteínicos vitales junto con la grasa. Pero cuando esos kilos vuelven, y siempre lo hacen, vuelven en forma de grasa, no de tejido proteínico, a menos que se haya hecho ejercicio con regularidad.
Según un estudio, más de doscientas personas realmente obesas adelgazaron mucho siguiendo dietas bajas en calorías y controladas clínicamente. La mitad perdió más de treinta y un kilos, el veinticinco por ciento más de cuarenta y cinco kilos, y el treinta y ocho por ciento rondó el treinta por ciento de su peso ideal. Pero unos aflos después más del noventa y cinco por ciento estaban en su peso original. En otro estudio, un grupo de voluntarios con exceso de peso, redujo su ingesta de calorías a la mitad durante tres meses. Incluso bajo tan drásticas condiciones, en la mayoría de los casos el peso sólo bajó de un diez a un veinte por ciento de lo normal antes de estabilizarse. Esto quiere decir que incluso con un cincuenta por ciento menos de las calorías normales, el tan necesitado adelgazamiento se frenó. Al terminar la dieta los pacientes comían vorazmente, con frecuencia más de cinco mil calorías diarias. Pero en casi todos los casos, el apetito disminuyó, y el peso pareció estabilizarse mágicamente tan pronto como llegaron a su peso anterior. Pero aún, si se hubiera medido la grasa del cuerpo porcentualmente, se habría hallado un incremento general para el mismo peso anterior.
GRASA MARRÓN E INHIBIDORES METABÓLICOS
Parece ser que tenemos dos clases de células grasas. La grasa blanca es predominantemente la capa existente justo bajo la piel, que proporciona aislamiento y que en exceso causa esos bultos y celulitis que tanto nos esforzamos en eliminar. La grasa marrón está localizada en lo profundo del cuerpo, mayoritariamente en la cavidad torácica rodeando los grandes vasos, a lo largo de los huesos de la espalda y los hombros, en las axilas y en la nuca. Sobre un diez a un quince por ciento de la grasa del cuerpo se compone de células de grasa blanca.
La existencia de células de grasa marrón fue descubierta por científicos que investigaban la capacidad de los osos que hibernaban para mantener una temperatura corporal persistentemente alta durante el invierno. Parece que esto se debe a sus grandes reservas de grasa parda, estimuladas por el frío para mantener alta la producción de calor.
La diferencia entre estas dos clases de células grasas es que la grasa marrón quema las calorías sobrantes para proporcionar un calor corporal apropiado tanto en humanos como en osos, mientras que la grasa blanca sólo lo almacena. Predeciblemente, los obesos parecen tener la grasa parda menos activada que los delgados y en consecuencia, su metabolismo general es más bajo. Una persona delgada con una buena provisión de grasa parda activada que funcione eficazmente puede convertir sus calorías extra en calor corporal y no gana peso aunque coman demasiado. Un obeso engorda con las mismas o menos calorías, por ejemplo, almacena las calorías extra como grasa blanca. Muchos científicos creen que el descubrimiento de que la obesidad es un desarreglo metabólico y no psicológico, resuelve los misterios sobre la naturaleza de la obesidad y el sobrepeso. La comprensión del mecanismo metabólico de la grasa marrón nos enseña que estimular el metabolismo celular de la marrón es otra manera de combatir el peso. Hay factores dietéticos y de mas de vida, incluyendo los ácidos grasos esenciales, que desempeñan un papel importante.
MAS EFECTOS SECUNDARIOS DE LA RESTRICCIÓN DE CALORÍAS
Es obvio que la ingesta restringida de calorías es, a largo plazo, un desastre para la pérdida de peso. No funciona porque no ataca a las causas nutricionales, bioquímicas y metabólicas de la obesidad. Además, eso no es todo. A través de estudios se ha demostrado que existen varias maneras en las que nuestro metabolismo corporal sabotea el adelgazamiento cuando intentarnos perder peso mediante la simple reducción de calorías.
Si dejarnos morir de hambre al paciente a base de dietas pobres en calorías, el suministro de LPL (lípidos lipoproteínicos enzimáticos de las membranas de las células), aumenta de un siete a un cuarenta por ciento. Esta es la enzima ubicua que provoca que los triglicéridos pasen de la sangre a las células para ser almacenados. Cuanto más se restringe la ingesta de calorías, la respuesta es más eficaz o “hambrienta”, ayudando al cuerpo a almacenar más fácilmente la energía, aunque sea a base de menos calorías. Esto se resume en que cuanto más se restringen las calorías para perder peso, más fácil es volver a engordar hasta el peso básico.
Además es muy importante saber que la ingesta restringida de calorías lleva a una disminución de la función inmune, de la actividad de la glándula suprarrenal y, en definitiva, a la mala nutrición. Es tan simple como que el cuerpo no puede nutrirse a base de seiscientas a mil doscientas calorías diarias, especialmente si la dieta limita severamente la cantidad de alimentos que pueden tomarse, y si se empieza la dieta drástica cuando se está bajo mínimos nutricionales. Hay que tener en cuenta que la falta de fibra, vitamina, minerales, aminoácidos y/o deficiencias de grasa esencial en la dieta, cobran la factura. La digestión sufre, el sistema inmune se debilita y nos volvemos proclives a enfermar. La dieta a base de contar calorías no funciona para adelgazar, pero es aún peor para la salud.
ADELGAZAR: EL MÉTODO ADECUADO
La forma racional de adelgazar no consiste en luchar obsesivamente para reducir el número de calorías que entra, sino en concentrarse en la CALIDAD de las mismas y en INCREMENTAR la cantidad que se elimina, En otras palabras, tenemos que cambiar nuestra dieta y forma de vida, y por ende nuestro punto que equilibrio metabólico, de forma que nuestro cuerpo se estabilice de modo natural en un peso menor. Al elevar nuestro punto de equilibrio (que sólo significa encontrar el punto donde nuestro metabolismo se estaciona hasta recibir nueva orden) incrementamos nuestra capacidad de adelgazar y mantenernos.
La proporción metabólica de cada uno es diferente. Casi siempre, la gente con metabolismo bajo, consume más calorías de las que necesita, aunque su ingesta diaria de calorías sea menor de la que la gente mas delgada. Y casi con seguridad, están almacenando esas calorías extra en forma de células grasas blancas por todo el cuerpo. En gente más activa metabólicamente, se necesita más energía a nivel muscular, cerebral, dermatológico, pulmonar y sanguíneo. Queman sus calorías de forma más rápida y eficaz, y tienen una temperatura basal más alta. Dejan muy poco para almacenar.
Hasta cierto punto, a la hora de determinar la proporción metabólica, un factor hereditario tiene algo que ver. Sin embargo, nuestra proporción metabólica se determina mayoritariamente por cómo vivirnos y comemos. Algunas personas comen bien y se mueven rápida y frecuentemente. Otras comen mal, y se mueven sólo lo imprescindible; así establecen un metabolismo lento y perezoso. Tenemos la opción de elegir a cuál de ambos grupos queremos pertenecer. ¿Cómo entrar en el primer grupo? básicamente, siguiendo estas reglas:
Comer una dieta variada, y seguir hábitos alimenticios adecuados. Nuestro programa ayudará a resolver los problemas de peso y a elevar la proporción metabólica. Así se eliminarán disfunciones digestivas y se suprimirán los problemas del picoteo abusivo y la retención de agua.
Los cambios pequeños en los hábitos alimenticios pueden causar una gran diferencia. Comer despacio, masticando bien la comida, y comer muchas comidas pequeñas en vez de grandes, ayuda al cuerpo a procesar por completo lo que come y a librarse de todo lo que sobre.
También es importante la hora a la que se come, ya que tiene su efecto en el metabolismo. Tomar la mayoría de calorías por la tarde o noche, cuando nuestro sistema se ralentiza para descansar, es una forma segura de garantizar que las calorías serán almacenadas como grasa.
Cambiar el estilo de vida y la composición de la dieta para evitar la inhibición metabólica y optimizar la ingesta de estimulantes metabólicos. Algunos alimentos se queman más rápido y eficazmente que otros. Más concretamente, hay algunos alimentos, bebidas y otras sustancias existentes en nuestras dietas que actúan frenando o paralizando el metabolismo, causando así el acumulamiento de grasa aunque se ingieran menos calorías. El mecanismo básico parece ser el desequilibrio de los ácidos grasos esenciales, causado en parte por la inhibición de la enzima Delta-6, lo que ocasiona una producción reducida de PU1 Y PG3, que según muchas fuentes autorizadas son estimulantes y metabólicos poderosos.
¿Cuales son los inhibidores conocidos de la enzima Delta-6?: el alcohol, grasas saturadas (carne, productos lácteos, yemas de huevo, etc...), grasas trans (margarina, mantecas, aceites vegetales parcialmente hidrogenados), exceso de azúcares refinados (dulces, bollería, frutas secas, zumos de fruta, etc.), falta de proteína y otros nutrientes esenciales en la dieta, medicamentos tales como esteroides y píldoras anticonceptivas.
El exceso de tensión psicológica, a menudo lleva a comer demasiado y la adrenalina y el cortisol liberados por las glándulas suprarrenales bajo tensión, inhiben la actividad de la Delta-6.
Otro factor son las deficiencias en aquellos nutrientes que estimulan la producción y liberación de PG 1 y PG3: vitaminas A, beta caroteno, B3, B6, biotina, C y E; minerales zinc y magnesio; aminoácidos esenciales, y lo más importante, ácidos grasos esenciales. Estos últimos parecen jugar un papel muy importante en cuanto a estimular el metabolismo de la grasa parda. El mecanismo de dicha grasa en la regulación del peso todavía no ha sido comprendido plenamente, y aún no hay un modo exacto y preciso de medir la presencia de grasa marrón en el cuerpo. Lo que se sabe es que la PGI y PG3, los productos finales del metabolismo de los ácidos grasos esenciales, estimulan la mitocondria en las células de grasa marrón, convirtiendo así las calorías en calor corporal. También se piensa que la grasa marrón activada puede estar compuesta en su mayoría de grasas esenciales, y que por tanto, la cantidad de grasa parda puede ser incrementada, así como estimulada, mediante la adicción a la dieta de suplementos de ácidos grasos esenciales.
La forma de optimizar la ingestión diaria de estimulantes metabólicos es tomar una dieta alta en fibra y carbohidratos compuestos, baja en grasas saturadas y trans, baja en alcohol y azúcares refinados, para reducir la tensión y suplementar con ácidos gras s esenciales.
Hacer ejercicio para quemar más calorías e incrementar la proporción de músculo a grasa. No podemos pensar en perder peso sin ejercicio prudente. El recorte de calorías aminora el metabolismo. El ejercicio aeróbico es un factor muy importante para incrementarlo.
La gente obesa no necesita (y no debería) ejercitarse demasiado vigorosamente. En un grupo de estudio de veintidós mujeres obesas, el caminar rápidamente treinta minutos diarios durante un año sin cambios dietóticos, se tradujo en una pérdida media de peso de once kilogramos.
El fuego se aviva cuando se le añade oxígeno. Lo mismo se puede decir del metabolismo corporal. El ejercicio aeróbico aumenta la absorción corporal de oxígeno, y eleva la temperatura del horno interior. También aumenta la capacidad cardiaca y respiratoria. Asimismo estimula la producción de noradrenalina, hormona activada por la “tensión” del ejercicio del mismo modo que la producción de adrenalina se estimula por la tensión psicológica. La noradrenalina tiene un efecto altamente beneficioso en la forma en que el cuerpo quema las grasas.
Los corredores a menudo dicen que corren para poder comer todo lo que quieran, esto es porque una vez que su metabolismo se ha elevado para compensar los requisitos causados por el ejercicio, pueden quemar muchas más calorías, incluso cuando no están ejercitando, y de manera más eficaz que si fueran sedentarios.
Quizá el paciente prefiera comer menos galletas que sudar durante media hora. Pero no es lo mismo calorías consumidas que calorías quemadas. Recortar quinientas calorías al día no es tan efectivo como quemarlas mediante el ejercicio. El punto de partida metabólico del corredor ha sido cambiado de forma permanente, y su peso independientemente de lo que coma diariamente está estabilizado en un nivel inferior. La tasa metabólica se eleva a un grado superior al normal durante el ejercicio, y permanece elevada, en tanto como un veinticinco por ciento durante unas quince horas después del ejercicio. Incluso cuando está sentada o dormida la persona que hace ejercicio está quemando calorías a un ritmo más rápido que la que no se mueve en todo el día. Su motor siempre está en marcha.
Cuando y cuanto más a menudo se ejercita también influencia al metabolismo. Si uno hace ejercicio de media hora a una hora después de comer el metabolismo de las calorías es mayor que si el ejercicio es anterior a la comida. Hacer ejercicio seis veces por semana triplica los beneficios adelgazatorios de hacerlo tres veces por semana.
El ejercicio también contribuye a elevar el punto de partida metabólico, ya que mantiene y aumenta la masa muscular magra. El tejido muscular necesita más calorías para su funcionamiento y mantenimiento que el tejido de grasa blanca Por tanto, cuanto mayor sea el porcentaje total de masa corporal magra, o músculo, más calorías se quemarán, simplemente por seguir funcionando. Esta es otra razón por la que a largo plazo se perderá más grasa y se mantendrá si quema quinientas calorías mediante el ejercicio que si deja de ingeridas.
El músculo es energía en uso. La grasa es energía que espera ser utilizada, Si se hace régimen sin ejercicio, inevitablemente se estará perdiendo músculo y tejido conectivo junto con la grasa blanca. Cuando vuelvan esos kilos (lo que harán si no se hace algo para elevar el punto de partida metabólico) volverán en forma de grasa. Y cada vez que se haga régimen sin hacer ejercicio con regularidad, se estará sustituyendo músculo por grasa, aumentando así el porcentaje de grasa corporal con cada régimen. Se calcula que cada año que no se haga ejercicio se perderá doscientos cincuenta gramos de músculo y se ganará medio kilogramo de grasa. Y por décadas...
Por todo ello, la conclusión razonable, es que adelgazar de forma satisfactoria consiste más en la capacidad de quemar calorías que en la fuerza de voluntad para no ingerirlas.
TERAPIA PARA UN PESO ÓPTIMO
En primer lugar, verdaderamente ¿Vd. demasiado en realidad?
Vivimos en un mundo tan loco que es fácil tener imágenes de lo que constituye estar en forma y delgado. Cegados por las portadas de revistas de moda, podemos perder de vista nuestro propio cuerpo, nuestra propia historia y las ideas realistas sobre la esbeltez y la belleza.
No existe un peso ideal para todo el mundo de la misma altura y edad. El tipo corporal y los condicionantes (y el porcentaje de grasa corporal) juegan un papel mucho más importante a la hora de determinar si se necesita adelgazar. Hay mucha gente gorda “delgada”, aquellos con estructuras óseas ligeras que están tan fuera de forma que la carne fláccida es visible sobre sus huesos. También hay muchos “tapones” chaparros sin un gramo de grasa de más.
Las tablas de peso, que pretenden exponer el peso de acuerdo con la edad y la estatura son prácticamente inútiles, ya que ignoran los factores más importantes que determinan el llamado peso ideal: herencia, tipo corporal, porcentaje de músculo y grasa, tasa metabólica. Una persona de poco hueso, que está gorda, puede estar por debajo del peso “ideal” que conste en las tablas, mientras que un individuo de mucho hueso que esté en forma, puede pesar mucho más.
Definir la obesidad no es tan fácil como parece. Algunos dicen que la obesidad puede definirse como el treinta por ciento sobre el peso corporal ideal, pero como acabamos de ver, dicho peso no es tan fácil de determinar, especialmente cuando se trata de diferenciar a la persona pesada gorda de la persona pesada delgada. También están los que intentan clasificar la obesidad de acuerdo con el número de células de grasa: veinte billones igual a delgado, 40 billones igual a la media, de 50 a 90 billones igual a obeso. ¿Pero cómo se cuentan las células de grasa?
PORCENTAJE DE GRASA CORPORAL: UN TEST MEJOR
De modo que si una tabla de pesos no puede decirle lo que debería pesar, y si el número de calorías que consume no indica si debería hacer régimen, y si contar las células grasas es casi imposible ¿cómo sabrá si está gordo u obeso? El mejor indicador que debería determinarse de forma individual, es el porcentaje de grasa corporal. El porcentaje de cada uno es una medida digna de confianza para determinar la salud y la buena forma. En términos generales, cuanto mas bajo sea el porcentaje, mejor. Prescindiendo de su estructura, o su estructura ósea si su proporción de grasa a músculo es alta, puede Vd. perder peso. Pero también puede darse el tener demasiada poca grasa corporal. No hay que ser extremista ni dar pasos desesperados, como comer y vomitar, tomar laxantes o diuréticos o dejarse morir de hambre.
TABLA II
PORCENTAJE DE GRASA CORPORAL
LA VERDADERA MEDIDA DE LA OBESIDAD
VARÓN
MUJER
OCCIDENTAL MEDIO
20-27%
30-45%
Máximo porcentaje de grasa corporal
recomendado *
15%
22%
Corredores
8,4%
15,2%
Nadadores
8,5%
17,1%
Esquiadores
14,1%
20,6%
Tenistas
16,3%
20,3%
Culturistas
8,4%
del 15%
*De los cincuenta años en adelante, el porcentaje de grasa puede ser ligeramente mayor sin representar riesgos para la salud.
Esta tabla II proporciona algunas estadísticas sobre el porcentaje de grasa personal del hombre y la mujer medios (es decir, con sobrepeso), de sus atléticas contrapartidas en vanos deportes, y un porcentaje recomendado de grasa corporal para ambos sexos es decir, un porcentaje que no suponga un factor de riesgo para la salud.
Como comentario sobre los números que constan en la tabla, los varones son más delgados, y por su naturaleza, tiene un porcentaje menor de grasa corporal que las mujeres. Es el tejido graso lo que proporciona a las mujeres su suavidad y curvas. Los porcentajes de atletas no son para figuras estrella, sino para individuos que hacen deporte regularmente en los lugares donde se tomaron estos datos. Los deportistas de categoría mundial tienen porcentajes de grasa corporal aún menores, tan bajos como un cuatro por ciento en hombres y un diez por ciento en mujeres. Según su entrenador, la gimnasta olímpica Nadia Comaneci tenía un sensacional dos por ciento de grasa en el tiempo de su mejor forma física. De todos modos recuerde que estos porcentajes varían para cada individuo, de acuerdo a las diferentes estructuras óseas y musculares.
MEDIR LA GRASA CORPORAL
Las dos maneras más fáciles son el peso hidrostático subacuático y las pruebas de pliegues en la piel. Los tanques de pesaje hidrostático no se encuentran tan fácilmente, pero hay cada vez un mayor número de clubes de salud y deportivos que los tienen. Para esta prueba, Vd. se sienta en un columpio suspendido de una báscula, y se introduce en el agua. Ya que la grasa flota y el peso corporal se hunde, la báscula pesará tan sólo el hueso, músculo y otros tejidos. El peso subacuático se compara con el peso en tierra, junto con el volumen de agua que su cuerpo haya desplazado, determinando así su porcentaje de grasa corporal.
Otra gente opina que el método más exacto de medir la grasa corporal, son las pruebas de pliegues en la piel, en las que el grosor de los pliegues de grasa en distintos sitios del cuerpo, es medido por medio de calibradores. Aunque en el pasado el porcentaje de grasa corporal se calculaba a partir de la medición de un sólo pliegue cutáneo en la parte superior del brazo, ahora se considera importante tomar medida en lugares tanto de la parte superior del cuerpo como de la inferior. Una de las razones es que hombres y mujeres tienden a distribuir su grasa en lugares diferentes. Específicamente los lugares a medir son: el pliegue del tríceps (se mide verticalmente en el dorso de la parte superior del brazo); el pliegue subescapular (un pliegue diagonal en la base de la clavícula); el pliegue ilíaco (pliegue diagonal a un lado del cuerpo, justo sobre la cintura); el pliegue abdominal (se mide verticalmente justo hasta el lado del ombligo); y el pliegue del muslo (se mide verticalmente en el centro superior del muslo, en el punto medio entre la ingle y la rodilla). En vez de pruebas oficiales con calibradores, al menos podemos ver si tenemos un exceso de grasa, realizando pruebas de “pellizco’ en los mismos lugares. Si usted puede lograr un pliegue suelto de la piel en cualquiera de estos cinco lugares, y si parece tener más de cuatro centímetros de grosor está Vd. obeso.
CELULITIS
Antes de dejar el tema de la grasa corporal, nos gustaría decir algo sobre una maldición típicamente femenina: la celulitis. Todo el mundo pregunta sobre ella, y hay una eterna controversia sobre si es diferente de la grasa blanca normal y como librarse de ella.
El término celulitis se usa para referirse a una extensión grasa irregular y ondulada que produce una apariencia de “piel de naranja”, y que se manifiesta en las caderas, nalgas, muslos y parte superior de los brazos en el ochenta por ciento de las occidentales medias de más de catorce años. Aunque su aspecto característico puede ser causado por un incremento de las células grasas, su espaciamiento y el hundimiento del tejido conectivo que aguanta los depósitos de grasa, se ha demostrado en innumerables pruebas histológicas y bioquímicas que su composición no es diferente a ninguna otra grasa. Por ello, librarse de la celulitis no es distinto a librarse de otro exceso de grasa cualquiera. La mejor solución es nuestro programa.
SEGUNDO ¿POR QUE SE TIENE UN EXCESO DE PESO?
Antes de meterse en nuestro programa, sería útil analizar el propio caso para ver exactamente cual es la causa de su sobrepeso. Para la mayoría de la gente, la respuesta es sencilla: ingieren alimentos inhibidores del metabolismo y lo hacen demasiado repetidamente; tienen alergias a los alimentos sin detectar que provocan retención de líquidos, absorción pobre de sus alimentos y, por consiguiente, desembocan en una mala nutrición, y además, no hacen suficiente ejercicio, de forma que su metabolismo está siempre perezoso.
¿Pero qué hay del factor hereditario? Parece tener un papel importante, pero no de la manera obvia: de acuerdo a recientes y numerosos estudios la obesidad es el problema nutricional más frecuente en los niños occidentales. Alrededor de un cuarenta y cinco por ciento de niños obesos se convierten en adultos en obesos. Si uno de los padres es obeso, un niño tiene un cuarenta por ciento de posibilidades de serlo también. Si los dos padres lo son, las posibilidades se disparan a un ochenta por ciento (si ninguno de los padres es obeso sólo hay un siete por ciento de probabilidades de que el niño tenga exceso de peso).
Estos números son bastante aterradores, y Vd. podría decir: “bueno, mis padres eran gordos, así que no tengo nada que hacer”. Esto es sólo parte de la verdad, ya que hay características hereditarias, como el tipo de cuerpo básico, que afectan a nuestra estructura física. Pero lo que hereda la mayoría de la gente es una tendencia a ganar y retener peso. Estas tendencias hereditarias sólo son genéticas en el sentido de que los niños está predispuestos a los mismos desórdenes metabólicos que sus padres siguen la misma nutrición y forma de vida. Comemos 12 y como lo comían nuestros padres, esta es nuestra herencia. Esto significa que ahora que somos adultos e independientes, nuestros padres gordos han dejado de ser una excusa fatalista determinante para nuestra obesidad. Y también significa que, si se tienen hijos, se tiene la responsabilidad de proporcionarles ejemplo nutricional, sobre todo si se padece exceso de peso.
Además existe otro factor metabólico que debería investigarse para determinar porqué se está obeso: el hipotiroidismo. Mucha gente a la que le resulta difícil hacer régimen piensa que debe tener este problema. Pensarnos que muchas personas son “clínicamente hipotiroideas”, es decir, que aparentan y se sienten como deficientes en la hormona tiroides. Pero cuando se les analiza mediante pruebas sanguíneas estándar, no lo son en el sentido ortodoxo de la palabra. Los síntomas y signos del hipotiroidismo aparente necesitan más explicaciones. Creemos que la piel seca, temperatura basal baja, energía escasa, tendencia a fatigarse, cambios en la textura de las uñas y el pelo, obesidad, etc. son realmente síntomas de mala nutrición especialmente en lo que se refiere a ácidos grasos esenciales. El metabolismo ralentizado resultante, basta para explicar la incapacidad de perder peso. Y repetimos que las dietas drásticas son uno de los mayores culpables de que esto suceda.
¿VA A HACER PARA PERDER PESO?
Nuestro sistema para dominar el peso mediante nuestro programa aparece más abajo. Como puede ver, contiene varios componentes, además de las guías básicas dietarias y antialergénicas. De forma ideal, Vd. debería seguir el programa completo. Sin embargo, no todos tienen tiempo de dar un paseo tras el desayuno y la comida, ni todos quieren dejar de comer o beber sus alimentos favoritos por completo. Sin embargo, si se lo toma en serio, hará ajustes, no se inventará excusas. Un paciente que se libró de 13 Kg. (y muchos otros problemas), en dos meses, dice que puede comer en restaurantes, siempre que se tome la molestia de llevar consigo pan y aliño para ensaladas caseros.
También es posible que no todas las recomendaciones le atañan, por ejemplo, puede no sentir que el exceso de tensión psicológica contribuya a su problema de peso, y creer que para Vd. no es necesario practicar técnicas de relajación. Sin embargo, conseguirá mejores resultados si se ciñe al programa lo más estrictamente posible. Cada factor individual del programa está interrelacionado en el total del dominio del peso.
EL PROGRAMA DE ADELGAZAMIENTO DE SALUD ÓPTIMA
Manejo dietético.
Programa básico: eliminación de alimentos alergénicos, dieta variada.
Consuma una dieta alta en carbohidratos compuestos no alergénicos y ricos en fibra.
Limitará el consumo de grasas saturadas (ácido aracidónico): carne roja, productos lácteos, yema de huevo y marisco. Comerá más aves, pescado y proteína vegetal.
Evitar margarinas, mantecas y mantequillas. Usará sólo aceites prensados en frío y poliinsaturados.
Limitará el consumo de azúcares simples o refinados. Estos incluye la fruta (especialmente la seca y zumos de fruta), así como bollería, refrescos y dulces.
Comerá un desayuno sustancioso, un buen almuerzo y una cena ligera.
Comerá despacio y masticará bien su comida. Tratará de tornarse por lo menos cuarenta y cinco minutos para cada comida.
Es preferible tomar pequeñas comidas con frecuencia a tornar una comida grande al final del día.
Evitará el alcohol y limitará drásticamente la cafeína.
Recomendaciones adicionales
Hará ejercicios aeróbicos de cinco a seis días por semana. Simplemente andar deprisa puede ser un ejercicio estupendo.
Dar un paseo rápido de treinta minutos tras el desayuno y la comida.
Practicar meditación, yoga u otras técnicas de relajación profunda a diado, puede ser muy interesante.
LA DIETA DE ROTACIÓN: COLUMNA VERTEBRAL DEL PROGRAMA DE SALUD
¡Rotación, rotación, rotación! Para el programa de salud, la rotación de alimentos no alergénicos constituye el factor más importante y determina su valor y éxito.
Durante los primeros tres meses del programa Vd. seguirá un régimen estricto en el cual los alimentos alergénicos serán completamente eliminados de su dieta, y ningún alimento será consumido con más frecuencia que una vez cada cuatro días. Después de estos tres meses, usted podrá reintroducir en su dieta muchos de los alimentos a los que era alérgico anteriormente. Pero los principios de la rotación seguirán rigiendo lo que usted coma, aunque de forma más flexible. Los principios de la rotación son el fundamento de una dieta para toda la vida.
¿POR QUÉ LA DIETA DE ROTACIÓN ES TAN SENSATA Y EFECTIVA PARA TODO EL MUNDO?
Dicha dieta ayuda a prevenir el desarrollo de alergias y, por tanto, de adicciones. Las alergias se desarrollan por una amplia variedad de motivos, pero uno de los principales es la consumición excesivamente frecuente de alérgenos potenciales. Es prácticamente imposible volverse adicto a elementos que se consuman sólo una o dos veces por semana, aunque se trate de alimentos, tabaco, cafeína o alcohol.
La rotación favorece una dieta mucho más equilibrada y variada y, por tanto, nutrientes más necesarios. Para no repetir alimentos más de una vez cada cuatro días, es necesario salirse de la rutina e ir más allá de las diez o quince comidas o bebidas que son la base dietética de la mayoría de la gente. Esto conlleva el probar nuevos alimentos y nuevos grupos de los mismos que anteriormente estaban ausentes en la dieta Aquellas personas que prácticamente vivían de carnes rojas y azúcar, se ven forzadas a comer más cereales, frutas y verduras, con el fin de poder elegir entre más variedad de alimentos.
La rotación obliga a una dieta simple, sin refinar y sin elementos químicos. En una dieta de rotación, es casi imposible seguir comiendo alimentos envasados, procesados o preparados de forma complicada. Muchos alimentos envasados contienen docenas de ingredientes que rápidamente “consumen alimentos que ya no pueden volver a tomarse en 96 horas. Lo mismo es aplicable a las recetas con ingredientes múltiples y salsas elaboradas. Si usted no simplifica sus comidas, al cuarto día de dieta estará comiendo apio con mantequilla de cacahuete o, incluso, ayunando. Lenta e inexorablemente el Programa de Salud Optima, le conducirá fuera de la comida-basura y hacia los alimentos que le convienen.
La rotación facilita la digestión. Su sistema digestivo está diseñado para utilizar una dieta rotatoria. Ya que se le evita el problema de lidiar con elementos químicos, aditivos, café, alcohol y alimentos repetidos una y otra vez, el sistema digestivo tienen la posibilidad de fortalecerse y autorepararse. El aumento de fibra es también una ventaja para digerir bien, la gente que sigue el programa no permanece estreñida mucho tiempo.
La rotación lleva a la pérdida de peso. Esta dieta elimina las alergias que conducen a la ansiedad de comida, metabolismo ralentizado y retención de agua. Necesariamente, se reducen las grasas y azúcares. Incluso aquellos que siguen comiendo en abundancia y cuyo consumo de calorías no cambia mucho, (aunque este caso es raro ya que la ansiedad de comida desaparece), pierden peso con la dieta rotatoria.
COMO COMER: 13 CONSEJOS BÁSICOS DE NUTRICIÓN
Porque cada persona es única, cada uno de nosotros debe descubrir su propio camino dentro del Programa de Salud Optima. Sin embargo, hay ciertas reglas básicas comunes a todos, que constituyen la piedra angular de los hábitos nutritivos correctos. Estas son las líneas para construir su propio programa de rotación y salud.
Eduque al paciente sobre nutrición: Si los principios sobre buena nutrición y salud, tan básicos para nuestro bienestar y autocomprensión, se enseñaran en el colegio junto con geografía, educación sexual y música, todo sería diferente.
Nuestro programa es una aproximación a la salud simple, de sentido común y científica, que debería formar parte de la educación de todo el mundo. Desgraciadamente, mucha gente tiene las ideas confusas cuando se trata de la dieta Seguramente saben más respecto a la cocina tipo gourmet (como prepara platos fabulosos y su presentación) que sobre el equilibrio y valor nutritivo de esas comidas tan elegantes. Deberíamos saber qué lleva lo que vamos a comer. También están los que compran alimentos preparados descritos como “enriquecidos” y “buenos para toda la familia’, pensando que compran buena nutrición. Otros se preocupan sólo del número de calorías. Aún hay otros que no se piensan dos veces el valor nutricional de sus dietas basadas en comida-basura, y no les importa el peligro que pueda acarrearles a largo plazo.
Para comprender como funciona nuestro Programa y estar cómodos en él, se debe aprender cómo comer. Esto significa aprender no sólo cómo identificar y eliminar los alimentos alergénicos, sino también sobre grupos de alimentos y sobre su valor nutricional de forma individual, cómo comprar y preparar los alimentos, cómo leer una etiqueta. Significa aprender sobre los ingredientes ocultos, y a menudo peligrosos contenidos en sus medicamentos y vitaminas, así como en alimentos preparados. El conocimiento es lo que le da sentido a nuestro Programa, y le proporciona credibilidad con respecto a los cambios que tendrá que introducir para lograr un bienestar de por vida.
Aprendamos de nuestros antepasados: por suerte o por desgracia. todos hemos heredado los sistemas digestivos de nuestros antepasados. Por tanto, la dieta de estos últimos es la que nuestros sistemas están preparados para digerir. Hasta la era de la Agricultura (relativamente reciente desde la aparición de la Humanidad) el hombre comía una variada dieta de alimentos crudos o ligeramente cocinados. Raramente existía abundancia de comida Nuestros antepasados comían docenas de verduras crudas diferentes, frutos secos, semillas y fibras variadas, y era probable que solo tomaran carne cada pocos días. Todos los bebés mamaban, y después en la mayoría de las tribus, no se tomaba más leche. No había puestos de hamburguesas, y sólo se tomaban frambuesas si se vivía en un clima templado y estaban en temporada. Esta fue la dieta en la que evolucionaron tanto el sistema digestivo humano como las necesidades nutricionales. A lo largo de cientos de miles de años. Unos pocos cientos de años de agricultura masiva y unas pocas décadas de alimentos de alta tecnología pueden haber revolucionado nuestra forma de comer, pero han hecho poca mella en nuestra herencia fisiológica y bioquímica Nuestros aparatos digestivo y nutricional no se han adaptado. Puede que dentro de diez mil años nuestros cuerpos hayan evolucionado de forma que podamos procesar la dieta actual, pero por ahora, debemos ceñimos al antiguo modelo.
La moraleja es: lo mucho que una dieta variada puede hacer por nuestra salud.
Debe alternar y variar la dieta: uno de los mejores modos de evitar la desnutrición y de no volverse alérgico y adicto a un alimento en particular, es incrementar el número de alimentos que comemos, y no comer ningún alimento más de una vez cada cuatro días aproximadamente. A todos aquellos que coman los mismos diez o quince alimentos una y otra vez y cuyo paladar sea limitado, les parecerá difícil de realizar. Sin embargo, no es tan complicado y es uno de los aspectos más agradables de nuestro Programa.
Aquí es donde nuestra moderna y milagrosa cadena de alimentos puede ayudamos en lugar de entorpecernos. Tenemos una selección tan enorme de comidas nuevas y variadas que nunca se nos acabarán las opciones ni nos aburriremos de comer lo mismo todo el tiempo. Comer no es aburrido en nuestro programa. Muchos pacientes se quejan por los alimentos de los que tendrá que prescindir durante un mínimo de noventa días, pero vuelven encantados de los nuevos alimentos que han descubierto y disfrutado. Deben aprender a probar cosas nuevas: es parte de la aventura.
Deben comer equilibradamente, carbohidratos. Proteínas y grasas: la dieta ideal debería consistir en un sesenta a un setenta por ciento de carbohidratos compuestos, diez a un veinte por ciento de proteína y quince a un veinticinco por ciento de grasas. Como en todo, el equilibro es importante. Las proporciones correctas son la clave para la digestión y la regulación de otros procesos corporales así como para los sesenta trillones de células que forman el cuerpo. Incluso dentro de cada grupo de alimentos, el equilibrio es importante y nuestra nutrición debería provenir de muchos alimentos de cada grupo.
PROTEÍNAS Proporcionan todos los aminoácidos esenciales necesarios para la vida y son el factor más importante en el crecimiento de los tejidos. También son necesarias para estimular el proceso digestivo. Sin embargo, hoy en día hay demasiadas proteínas en la dieta occidental, y cualquier proteína que no sea necesaria para los tejidos, es convertida en grasa y almacenada en el cuerpo, las carnes rojas y los productos lácteos son los malos de la película dentro de nuestra dieta proporcionan la clase errónea de proteínas, alta en grasas saturadas y muy indigestas. No son la mejor fuente de proteínas, ni tampoco la única fuente. Son las mejores el pescado, las aves, las habas, los guisantes, las verduras, las patatas y los cereales integrales. Si no es alérgico a los derivados de la leche y no sufre alergias a la lactosa, es preferible que torne leche desnatada y yogur antes que queso y leche entera para obtener su ración diaria de proteínas.
CARBOHIDRATOS COMPUESTOS Aunque todas las investigaciones recientes demuestran que los carbohidratos deberían formar parte importante de nuestra dieta, su consumo ha descendido en aproximadamente un tercio durante los últimos cincuenta años. Pero aún, más del cincuenta por ciento de los carbohidratos que quedan son carbohidratos “simples’ y altamente refinados, corno el azúcar blanco, dulces, harina refinada, refrescos carbónicos, que prácticamente carecen de valor nutritivo y que dependen de otros alimentos para ser digeridos, siendo absorbidos por el sistema demasiado fácil y rápidamente. Las mejores fuentes de carbohidratos compuestos son los cereales integrales, las frutas y las verduras.
GRASAS Constituyen aproximadamente el cuarenta por ciento de la dieta occidental, es decir, aproximadamente el doble de la dieta ideal. Además son la clase errónea de grasas: carnes cargadas de colesterol, huevos y productos lácteos altos en ácido araquidónico (grasas saturadas), junto con aceites altamente procesados (calentados, presurizados e hidrogenados). Las mejores fuentes son aquellas que proporcionan ácidos grasos esenciales: frutos secos, semillas, verduras crudas, pescado azul y otros. Y los aceites que usamos en ensaladas y al cocinar deberían ser aceites prensados en fijo provenientes de las mismas fuentes.
Es importante el cuando y cuanto se come: Comer un buen desayuno”, es un buen consejo. Las calorías ingeridas por la mañana son más fáciles de metabolizar como energía calorífica, pero las calorías ingeridas de noche son almacenadas en forma de grasa. Y se ha confirmado una y otra vez, que un buen desayuno no sólo proporciona la energía que necesitarnos para soportar la tensión diaria, sino que también hace que consumamos unas seiscientas calorías menos por la noche. Evitar el desayuno o cargarse con las calorías vacías que proporciona un café con azúcar y un bollo, nos llevará a un bajón de energía, que el picoteo nocturno será casi inevitable.
Para conseguir una energía eficaz y controlar el peso se debería consumir la mayoría de la dosis diaria de proteínas en el desayuno y el almuerzo, la cena debería contener preferentemente carbohidratos compuestos y almidón. Nunca cenar tarde. Durante el sueño las cabrias se almacenan, no se queman.
Comer despacio y masticar la comida a conciencia. Masticar adecuadamente asegura que la comida empieza su viaje hacia la digestión de forma adecuada, incluso cuando todavía está en la boca y proporciona una superficie propicia para el trabajo posterior de los jugos gástricos. Comer despacio previene el sobrecargar el sistema con demasiada comida tomada rápidamente. Y aún hay otra razón: después de empezar a comer la enzima del tracto intestinal llamada colecistoquinina., tarda unos veinte minutos en indicar al centro del apetito en el cerebro que está satisfecho Si engullimos toda nuestra comida acabaremos comiendo demasiado antes de que nuestro sistema pueda decimos que ya hemos comido suficiente.
Tomar suplementos de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales con las comidas. Los suplementos dietéticos dependen de la acción enzimática de sus alimentos para ser absorbidos satisfactoriamente. Deberían tomarse en dosis separadas con o tras las comidas.
Reducir la cantidad de comida. Cada vez se le presta más atención al estudio de la longevidad. Los productos y regímenes anti-envejecimiento (con las consiguientes diferencias de eficacia y seguridad) salen en las portadas y el “prolongamiento de la vida’ se ha convertido en una frase de andar por casa. De entre todas las sugerencias para alcanzar el secreto de la longevidad, hay una muy simple que sigue surgiendo una y otra vez: lo más fácil y seguro que se puede hacer para añadir más tiempo a la vida es comer menos. Una dieta rotativa y variada le libra de antojos, y casi siempre le conduce de forma sutil pero segura, a una dieta más baja en grasas saturadas y azúcares refinados. Le parecerá que come más, porque no tendrá hambre, pero el nivel de consumo habrá descendido en casi todos los casos. Al aligerar la carga digestiva del sistema, dado que no almacena las calorías, sino que las quema, estará evitándole un deterioro progresivo.
En cada década de la vida, las calorías deberían reducirse en un diez por ciento. Está científicamente demostrado que los animales de laboratorio que están ligeramente subalimentados viven de un treinta a un doscientos por cien más que los que comen indiscriminadamente. Por supuesto, aquellos que comen hasta llegar a la obesidad, acortan su tiempo de vida de forma significativa.
Se debe prestar atención al factor PH (el equilibrio ácido-alcalino de su dieta). El organismo prefiere un estado ligeramente alcalino, que con frecuencia se ve deteriorado con las dietas típicas. Las carnes, bebidas de cola y cítricos son altamente ácidos. Los cereales, verduras y casi todas las otras frutas son alcalinos.
Comer crudos la mayoría de los alimentos: cuanto más se cocinan los alimentos, más pierden sus nutrientes y fibra natural. Este axioma incluye no sólo los efectos de calentar, cocinar y almacenar en sitios inadecuados, sino también todo lo que la industria alimenticia les hace a los alimentos: refinado, colorantes, homogeneizado y procesado. Y naturalmente, los muchos aditivos que en teoría mejoran el sabor de los alimentos, causan aún más daño: preservantes, colorantes y condimentos artificiales, mezcladores, emulsores y sustancias que den volumen.
Los aditivos, tales como el benzoato de sodio, los sulfatos y el glutamato monosódico, los colorantes como la tartracina, los nitratos y los salicilatos, son los responsables de algunas intolerancias químicas más frecuente. Algunos de ellos son factores importantes en la hiperactividad infantil o en las migrañas. “Enriquecer” los alimentos después de haberlos masacrado considerablemente no arregla nada. No restablece el equilibrio natural de los alimentos crudos y no reconvierte las grasas TRANS en grasas CIS y también pierden mucha de la fibra original.
La fibra dietética (el ideal serían más o menos veinte gramos. diarios) es crucial para una digestión y eliminación adecuadas. También ayuda a mantener un nivel más saludable de colesterol, y puede tener un papel importante en la prevención de diabetes, hemorroides, venas varicosas. Colitis, diverticulosis y apendicitis. Una buena definición de la fibra dietética es que consiste en la porción de alimento que no puede ser fácilmente destruida por nuestros propios jugos intestinales, pasando así a través de los intestinos sin haber sido digerida. Analiza el periodo de tránsito a través de los intestinos y el recto, y hace que las heces sean mayores y más suaves, en virtud de la mayor cantidad de agua retenida dentro de la fibra sin digerir. En un sistema digestivo correcto la mayoría de los desechos corporales se eliminan a través de la piel, los pulmones y los riñones. Hipotéticamente, las heces consistirían tan sólo en bacterias muertas, células intestinales desechadas, bilis sobrante, jugos pancreáticos y fibra (celulosa, lignina, pectina, semicelulosa, etc.). En teoría, no tendría que haber alimentos sin digerir en los excrementos. Si este hecho se produjera con frecuencia y en cantidad considerable, sería un signo seguro de problemas digestivos y una dieta demasiado baja en fibra. La fibra actúa como agente limpiador, estimulante y desintoxicante del organismo.
Desgraciadamente, el refinar, procesar e hipercocinar, eliminan la mayoría de la fibra útil de los alimentos. No existe fibra en la carne, productos lácteos, azúcar o grasa y muy poca en los dulces y alimentos procesados. Es evidente que la dieta occidental es proclive al estreñimiento.
El salvado es el clásico alimento fibroso. Todos los cereales integrales, frutas y verdura contienen fibra. Los suplementos de fibra pueden encontrarse en la mayoría de herbolarios y tiendas especializadas. Tenga cuidado con el término “fibra no nutritiva” que a veces aparece en las etiquetas: normalmente significa que a esos alimentos se les ha añadido serrín u otros derivados de la madera. (Controle así mismo, que al buscar una dieta más rica en fibra no acabe tomando alimentos fibrosos a los que sea alérgico. Recuerde que el trigo, salvado y otros cereales son alimentos alérgicos habituales).
Por último, los alimentos refinados no sólo son responsables de proporcionar calorías “vacías” y aditivos peligrosos, sino que frecuentemente contiene docenas de ingredientes que imposibilitan seguir la dieta rotatoria sin repetir alimentos nocivos. Comer alimentos envasados, con sus múltiples ingredientes, significa comer la misma comida una y otra vez, día tras día, lo que conlleva inexorablemente a la intolerancia digestiva, en aquellos individuos proclives a la misma.
CUIDADO CON LOS CATS: CATS es un acrónimo (en inglés) de los cuatro factores más perjudiciales para la salud: café, alcohol, tabaco y azúcar. Todos ellos se asocian frecuentemente con personas alérgicos. El café, el alcohol y el azúcar son altamente permeables y afectan de forma diversa al tracto digestivo al tiempo que aumentan la respuesta alérgica a otros alimentos y bebidas ingeridos al mismo tiempo. Además, y a su propio modo, dañan nuestra salud en general.
EL CAFÉ Estimula el sistema nervioso pero no proporciona ningún nutriente necesario para mantener esa energía nerviosa. Además, irrita la mucosa del yeyuno y el íleo, lo que aboca a una secreción anormal de la mucosa. El consumo abundante de café, causa también un incremento significativo del nivel de colesterol (sobre el catorce por ciento). Disminuye las vitaminas B de todo tipo y ocasiona que una cantidad excesiva de magnesio se pierda a través de la orina, lo que se observa con frecuencia en los bebedores de café. Las deficiencias de hierro, que ya son un problema para tanta gente, especialmente mujeres, se empeoran al tomarlo. El café (o té) pueden reducir la absorción intestinal en un ochenta por ciento. Una taza de café contiene de un cuarenta a un ochenta y cinco por ciento de la cantidad de fluoruro necesaria diariamente; los bebedores habituales de café, sufren a menudo de sobrecarga de fluoruro, parecida a la de la enfermedad industrial fluorosis. Muchos bebedores de café dependen del mismo para despertarse y obtener energía (sin darse cuenta de que la fatiga a última hora de la tarde es la consecuencia habitual) sin café se encuentran indiferentes y nerviosos. Si beben demasiado café a última hora, están en estado de agitación y no pueden dormir. Temblores, vahídos e incluso alucinaciones pueden ocurrir a causa del abuso del café, ya que éste puede afectar seriamente a los neurotransmisores químicos del cerebro. El café puede estar, asimismo, relacionado con hipertensión sanguínea, deficiencia de magnesio, taquicardia, piedras en los riñones, hipoglucemia, agrandamiento benigno de la próstata, mastitis quística, dolores de cabeza, daños al feto e irritación de las paredes del estómago. Los adictos al café dañan sus sistemas de muy distintos modos.
La cafeína no sólo está presente en el café, sino también en medicinas para el control de peso, estimulante, analgésico, preparados para el catarro o alergias, lenitivos menstruales, refrescos (coca-cola, tab. pepsi-cola, etc. (aunque algunos fabricantes ofrecen versiones sin cafeína), tés e incluso algunos helados.
El café debería tomarse sólo ocasionalmente, y hacerlo antes de o entre las comidas y preferiblemente a media tarde, de modo que no interfiera con la energía de la mañana ni con el sueño nocturno. (¡Cuidado con el descafeinado! recientes estudios muestran que el residuo químico que se encuentra en la mayoría de los descafeinados, (cloruro de metileno), va asociado al cáncer en los animales de laboratorio).
ALCOHOL Quisiera mencionar aquí unos pocos de los aterradores peligros nutricionales del alcohol. Es una droga altamente adictiva, que afecta al sistema nervioso central, corazón, cerebro, estómago, páncreas e hígado entre otros y que afecta cruelmente las vidas de los adictos y los que les rodean.
Es una combinación de sustancias altamente alergénicas. Cuando el alcohol se analiza químicamente, los cereales, gluten, levadura, proteína y azúcares utilizados en su fabricación son todavía detectables. De ahí que su consumo pueda llevar a la intolerancia y la adicción a los cereales, azúcar y levadura que contiene.
El alcohol, como la marihuana, provoca una pequeña secreción de ácido clorhídrico dentro del estómago, con todas sus consecuencias: mala digestión, absorción deficiente de los alimentos y nutrientes, hipercrecimiento de la flora intestinal y eventualmente desnutrición significativa. Incluso a niveles moderados, lleva a un “intestino con goteras (permeabilidad excesiva de la barrera mucosa del intestino delgado) permitiendo así el incremento de la absorción de moléculas de alimentos parcialmente digeridos (y quizá microorganismos, enterotoxinas y drogas), que normalmente hubieran sido eliminados.
TABACO No hay necesidad de detallar los riesgos de fumar, de los que hoy en día estamos todos informados. Cáncer, enfermedades cardíacas, ataques, enfisema, bronquitis crónica y lesiones al feto, encabezan la lista de peligros. Sin embargo, existe un riesgo adicional que debemos mencionar. Cada vez más, existen evidencias convincentes de que fumar es también nocivo para aquéllos que rodean al fumador, que tienen que respirar aire cargado de humo de tabaco. Cuando se analiza a semejantes ‘victimas” encontramos que tienen un ochenta por ciento del nivel sanguíneo de monóxido de carbono que los fumadores.
AZÚCAR Existen más de cien sustancias reconocidas descritas como azúcares. El más común es el azúcar blanco de mesa o sacarosa. Otros azúcares habituales son el azúcar moreno, azúcar crudo, miel, jarabes de maíz, dextrosa (azúcar de maíz), fructosa o levulosa, lactosa o azúcar de leche, sorbitol, manitol y xilitol. Resulta fascinante que estudios recientes demuestren que cada individuo reacciona de forma diferente a los varios azúcares.
En 1.979, el ciudadano medio de occidente, consumía anualmente unos sesenta y tres kilogramos de azúcar procesado, en contraste con los cinco kilogramos o menos de ciento cincuenta años atrás. En potencia, el azúcar es una sustancia altamente alergénica y adictiva, y como tal, puede ser un factor preocupante en diabetes e hipoglucemia, así como en obesidad, hipertensión, hiperactividad, desórdenes mentales y nerviosos, colesterol alto y triglicéridos, úlceras, depresión y ansiedad. Los azúcares refinados no contienen los nutrientes esenciales necesarios, incluso para metabolizarlos apropiadamente. Así, el cuerpo debe canibalizar sus propios nutrientes para digerir los azúcares refinados. Las comidas procesadas azucaradas no suelen contener mucha fibra, así que consumir en exceso alimentos cargados de azúcar contribuye a una dieta baja en fibra y. por tanto, perjudicial.
En un individuo sensible, se ha demostrado que el azúcar es la causa directa de la inhibición de las células sanguíneas, así como de reducir la inmunidad de ciertas células sanguíneas blancas cuya función es la de”basureros” Imagine lo siguiente: Después de tomar un refresco, o un par de tazas de café con azúcar y un bollo, los fagocitos recogerán un setenta y cinco por ciento de bacterias menos que antes y les llevará de seis a ocho horas, si se toma un trozo de tarta u otras dos tazas de café con azúcar, el sistema inmune se verá aún más depauperado. Si antes de terminar el periodo de recuperación se ingiere una cena típica: quizá un par de cócteles- un filete con patatas fritas con vino, seguido de postre, café y azúcar, el noventa por ciento de las defensas de las células blancas, habrán desaparecido.
Los azúcares refinados, deberían evitarse hasta donde sea posible, pero esto es difícil, ya que hay muchísimas comidas procesadas que contienen azúcares de diferentes tipos. Hay que leer las etiquetas de los alimentos envasados. Si el azúcar o alguno de sus alias aparecen entre los tres o cuatro ingredientes, significa que constituye un alto porcentaje del producto. Hay que aprender a comer los azúcares refinados en poca cantidad, con una comida completa, no como tentempié, y a comer fruta fresca si se es goloso.
En nuestro Programa recomendarnos que se abandone el café, alcohol y azúcares refinados por completo durante el período de tres meses de eliminación de intolerantes y curación en general. Cuando se vuelvan a tomar, en el caso de que se haga, se deben consumir sólo ocasionalmente y de forma rotatoria, para asegurarse y no volver a ser adicto.
CUIDADO CON LA SAL: No todo el mundo es sensible al consumo excesivo de sal en la dieta. Pero algunos, especialmente los que sufren deficiencias de calcio o magnesio, responden a la sal con un aumento de presión sanguínea. La hipertensión es la razón principal por la que debería evitarse el exceso de sodio dietético, ya que la hipertensión puede ocasionar problemas circulatorios, enfermedades cardíacas y del sistema nervioso. El exceso de sal (sólo superado por la intolerancia a los alimentos) encabeza la lista de causas de retención de agua, y puede asociarse con el agotamiento de las reservas de potasio del cuerpo. Cuanto mayor sea el consumo de sodio, mayor será la pérdida de potasio por vía urinaria. Un potasio bajo, puede contribuir a arritmias cardíacas, con peligro de muerte.
La mayoría de la gente consume más de diez a cincuenta veces la cantidad de sodio que se considera necesaria (aproximadamente de quinientos a mil miligramos diarios). El cloruro de sodio se encuentra de forma natural en muchos alimentos y de forma NO NATURAL en muchos más, ya que se añade a casi todos los productos alimenticios preparados y envasados, a menudo en cantidades exorbitantes. Si necesita pruebas, compruebe las etiquetas: el sodio aparece a menudo entre los ingredientes de cabeza, sal, glutamato monosódico, sacarina sódica o nitrato de sodio, benzoato sódico, polvo de hornear, citrato de sodio o propionato de sodio, pueden ser algunos de los nombres bajo los que aparece. Incluso los alimentos dulces, como compotas o refrescos, contienen sal.
Se deben evitar los productos altos en sal, como el bacon, salchichas o patatas fritas. A la hora de saltear, es aconsejable utilizar una mezcla de cloruro de potasio y cloruro de sodio. De todos modos, es posible comprobar que los alimentos simples y frescos que no han sido sobrerefinados ni sobre cocinados, retienen mucho del sabor que la sal teóricamente les devuelve. Además en una o dos semanas se recuperará la capacidad de disfrutar del sabor de las comidas sin añadir sal (si se tienen dificultades para saborear u oler los alimentos, es posible que se tenga una deficiencia de cinc).
VIGILE EL CONSUMO DE LECHE: la leche de vaca y los productos lácteos son uno de los dos o tres productos más alergénicos, tanto en niños como en adultos. Además una asombrosa mayoría de la población mundial no tolera la lactosa o azúcar lácteo, ya que se tiene una deficiencia de lactasa, la enzima intestinal necesaria para digerir la lactosa de la leche. Asimismo, la mayoría de los productos lácteos son altos en grasas saturadas, especialmente en ácido aracidónico, que ya se consume demasiado.
Desde el nacimiento, los humanos deberían consumir la leche de vaca en cantidades muy limitadas, y se debería vigilar el consumo de leche para asegurarse de que no está enmascarando una intolerancia a la leche o sufriendo síntomas digestivos (exceso de gases, hinchazón, calambres intestinales, etc.) como resultado de la intolerancia a la lactosa. No hay que preocuparse por la deficiencia de calcio. La mayoría de la población occidental consume muy poca leche tras el destete -quizá la mitad o una décima parte de la que consumimos nosotros- y aún así a menudo tienen huesos más fuertes y densos y dientes más duraderos que nosotros. (Por cierto, el cincuenta por ciento de la gente sensible a la leche de vaca lo es también a la de cabra).
Hay muchas otras excelentes fuentes de calcio de fácil absorción. El yogur es una forma de lácteo fácilmente tolerada. ¿Quién necesita la leche de vaca? ¡Solo los terneros!.
EL AGUA es buena si es un buen agua: beber de seis a ocho vasos diarios de agua se considera, y con razón, como parte vital de cualquier régimen sano.
Pero puede haber problemas al beber grandes cantidades de agua del grifo. Es posible tener una sobredosis de fluoruro y clariona al beber del grifo, especialmente si se es un bebedor abundante de café o té, o si se utilizan otros productos de fluoruro como pasta de dientes o enjuagadores bucales. El exceso de clariona aumenta el colesterol, y existen evidencias de su capacidad de dañar las paredes de las arterias. El exceso de cloruro puede decolorar los dientes y producir fragilidad en los huesos. Además, existe un peligro creciente de que el suministro de agua esté contaminado con desperdicios tóxicos y vertidos. Pantanos y pozos contaminados aparecen en las noticias con cierta regularidad. El beber agua embotellada o destilada elimina la mayoría de los peligros de los contaminantes petroquímicos, así como de una sobredosis de clariona y fluoruro.
PRUDENCIA CON LOS MEDICAMENTOS: hay que hablar de dos aspectos sobre estos, tanto si se expenden previa receta como si no. El primero es que mucha gente toma demasiadas medicinas con demasiada facilidad, desde las ‘sin receta” a las “con receta” ampliamente utilizadas, en forma de tranquilizantes, antidepresivos, analgésicos, píldoras para dormir, antiácidos, y drogas anti-inflamatorias. Tales sustancias químicas ajenas, hacen poco o nada para curar: si son eficaces, sólo alivian los síntomas y enmascaran las causas. Muchas tienen serios efectos secundarios (requiriendo a menudo medicación adicional u hospitalización para contrarrestar sus efectos indeseados); otras requieren dosis crecientes para ser eficaces; muchas son adictivas. Está comprobado que más del diez por ciento de los millones de admisiones hospitalarias anuales, es consecuencia de reacciones a medicinas receta. Un cinco por ciento adicional de estos pacientes, enferma con otros medicamentos recetados mientras permanece en el hospital.
En nuestro Programa, animamos a nuestros pacientes a recortar su medicación tan pronto como se encuentran mejor. También les animamos a no medicarse innecesariamente. Entre los “novatos” de nuestro Programa no es raro estar tomando seis o más medicamentos con receta, algunos de los cuales son para paliar los efectos secundarios de los Otros. Pero en pocos meses mucha gente es capaz de reducirlos a uno o dos y a veces de eliminarlos por completo.
El otro aspecto a resaltar es que existen peligros imprevistos en muchos medicamentos. La mayoría de estos últimos contiene ingredientes ocultos como rellenos, ligazones, conservantes y colorantes, que provocan reacciones hipersensitivas. El conservante llamado benzoato de sodio y el colorante tartrazina, dos culpables habituales de migrañas, hiperactividad y ataques de asma, aparecen en muchas medicinas. La teofilina, un remedio común para el asma, contienen metabisulfitos, que a su vez son poderosos agentes asmáticos en potencia Recientemente se ha demostrado que el tagamet (ha reemplazado al valium como el medicamento más recetado en todo el mundo) es ineficaz contra las úlceras, ya que al menos dos tercios de afectados no tienen superproducción de ácido clorhídrico. De ahí que la disminución en la producción de dicho ácido y pepsina, sólo estorban la digestión y absorción.
¿Y la aspirina? El problema con ella es que muchos millones de personas la toman diariamente sin pensárselo dos veces. Pero no es tan inofensiva como se cree. Su máximo inconveniente, así como el de otros muchos anti-inflamatorios que se venden sin receta, incluyendo el nuevo ibuprofeno, es que son indiscriminados en sus acciones bioquímicas internas. La aspirina bloquea la acción de los prostanoides inflamatorios que causan intolerancias.
Incluso un hecho tan normal como el tomar aspirina o similares para bajar la fiebre, puede hacer más mal que bien. La fiebre es una defensa inmunológica extraordinariamente importante, que en la mayoría de los casos, debería ser autorizada a seguir su curso. La fiebre estimula el sistema inmune al aparecer ciertas hormonas prostaglandínicas, y como consecuencia el sistema inmune es capaz de combatir la infección más fácilmente. De nuevo, las prostaglandinas trabajan para curar, pero la aspirina y otros anti-inflamatorios de los que se usa y abusa, inhiben o desvían la síntesis de prostaglandinas. La fiebre es una respuesta corporal correcta contra la enfermedad. Estimula ciertas células sanguíneas blancas del sistema inmune a destruir la infección. Al eliminar la fiebre, perdernos un asma muy valiosa, prolongamos la enfermedad y quizá incluso empeoremos.
La aspirina tiene un papel particularmente nefasto en el tratamiento de fiebres infantiles, especialmente gripe y varicela. Estudios recientes indican que los niños tratados de estas dolencias mediante aspirina, corren el riesgo de desarrollar el Síndrome de Reyes, que puede ser mortal, y que consiste en una serie de síntomas que incluyen fiebre recurrente, irritabilidad y aletargamiento, y desembocan en confusión, coma y a veces daño cerebral. El veinte por ciento de éstas jóvenes víctimas muere.
La incidencia del S. de Reyes ha aumentado en un veinticinco por ciento en los últimos años, y se ha señalado a la aspirina como uno de los culpables principales.
AYUNAR A BASE DE AGUA. Hay veces en las que un ayuno a base de agua tiene sentido. Es un modo útil de auto-analizarse en busca de ID a los alimentos y puede resultar una buena manera de “limpiar” el tracto digestivo y empezar una nueva dieta. El ayuno periódico y en períodos breves puede resultar un aliado beneficioso en un régimen antienvejecimiento, ya que estimula el sistema inmune. Hay gente que ayuna con frecuencia por razones religiosas o espirituales, y muchos afirman que el ayuno les hace sentirse estupendamente. A veces ayunar puede hacernos sentir mejor, pero esto casi siempre es así porque no comemos alimentos alergénicos que nos perjudiquen. Evitando alimentos alergénicos y rotando y variando los no intolerantes, obtendremos el mismo resultado sin correr peligro. Un ayuno puede ser peligroso para ciertos individuos si se realiza sin supervisión, o se prolonga demasiado. Desde luego, no es una buena idea para la mayoría de los atletas en período de entrenamiento. La gente activa que ayuna entre uno y tres días, no sólo disminuye sus reservas de energía glicogénica necesarias para el ejercicio exhaustivo, sino que además dañan seriamente su propia musculatura ósea y otros tejidos esenciales para obtener una fuente alternativa de energía. Comer los alimentos no alergénicos adecuados es mejor que no comer en absoluto y se puede conseguir los mismos beneficios, en cuanto al alivio de síntomas a corto plazo y aumento de energía.
Nadie es perfecto. No se tiene que renunciar a todo lo que gusta para siempre para conseguir resultados óptimos bajo nuestro Programa. Los errores y las reincidencias se dan por descontados. Se puede aprender de los errores, a veces del modo más duro, al reintroducir prematuramente un alimento intolerado que provoque una reacción intolerante importante.
Los cambios de dieta absolutamente drásticos, a menudo están destinados a fracasar. La mejor manera de cambiar la nutrición y forma de vida permanentemente es hacer una lista de las cosas que nos gustaría mejorar o cambiar, siguiendo el orden preferente. Un ejemplo podría ser el siguiente:
Beber más agua, empezando con dos litros de agua embotellada al día. Hacer los cubitos de hielo con agua embotellada.
Tomar los suplementos (si se han recomendado) con cada comida, en lugar de todos a la vez, por la mañana y con el estómago vacío.
Obligarse a desayunar mejor, y a tomar algo de proteína por la mañana. Posibles opciones; queso fresco, salvado, pollo frío, hamburguesa sin grasa.
Olvidarse del salero.
Empezar a leer sobre el ejercicio. Empezar un programa de ejercicios.
Probar tres nuevos alimentos cada semana.
Cenar más ligeramente y a hora más temprana (a las ocho de la tarde) y no cenar carne.
Dejar el café. Empezar por reducirlo a una taza durante un desayuno completo y una con la cena En dos semanas se acabó el café
Cortar radicalmente la bebida Empezar a cambiar los licores fuertes por cerveza o vino blanco, con un máximo de dos copas. Tras dos semanas no beber entre semana.
Comer más despacio y masticar mejor.
La lista debería ceñirse lo más posible a cada persona, modo de vida, costumbres y problemas. Se debe empezar con los dos primeros apartados y mantenerlos hasta que se hayan controlado antes de continuar con los otros dos. Comprobará que la mejoría de salud con la dieta rotatoria le espoleará para cambiar los hábitos más deprisa.