Aunque desde la
perspectiva de la medicina ortodoxa no se ofrece una explicación
plausible a esta situación, desde una perspectiva alternativa se
piensa que las causas son:
Es
interesante la marcada incidencia de estas alergias en ciertas
familias, lógicamente influida por las costumbres alimenticias
comunes.
Nuestra dieta es de vital
importancia para el desarrollo de los microorganismos que conviven con
nosotros, evidentemente según como alimentamos a "nuestros
socios intestinales" permitimos el mejor crecimiento de unos o de
otros.
La flora intestinal suele estar
alterada en niños con alergias alimentarias, reduciéndose
el número de bifidobacterias y lactobacilos, y aumentando las
enterobacterias.
La alimentación rica en
fibra, como cereales integrales, frutas y verduras preferentemente de
la temporada, así como lácteos previamente fermentados
como Kefir o yogur natural, provee a muchos microorganismos
intestinales de su alimento indispensable.
Hay que señalar
también los efectos de los antibióticos sobre la flora
intestinal. En España se consumen cada año 700 toneladas
de antibióticos de las cuales se calcula que la mitad son para
consumo humano (la otra mitad se destina al consumo veterinario,
repercutiendo al final sobre las personas que consumen estos
productos).
Según informes oficiales
más de la mitad de los antibióticos usados son
innecesarios, y por ello potencialmente nocivos.
Con todo lo señalado tenemos el cuadro perfecto para padecer las mal llamadas alergias.

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