CANDIDIASIS CRÓNICA por Cala H. Cervera (nutricionista ortomolecular)

 Extraído del libro La Nutrición Ortomolecular de Cala H. Cervera, editorial RobinBook.     

 

¿Sufres de síntomas crónicos inexplicables como cansancio, molestias intestinales, migrañas, dolores musculares, alergias…? ¿Las pruebas y analíticas médicas que te han hecho no revelan nada? ¿Te han dicho que tus síntomas son fruto de la ansiedad, del estrés o de la depresión que "supuestamente" padeces? Si es así, es probable que, al igual que muchas otras personas, tal vez sufras de candidiasis crónica.

A pesar de que la candidiasis crónica fue reconocida en EE.UU. al principio de los años ochenta a través del trabajo de Orion Truss y William Crook, ni el público ni la profesión médica tenían, entonces, una idea de la magnitud del problema. Hoy en día, después de años de investigación y estudio, el tema de la candidiasis sigue siendo ignorado por muchos profesionales de la salud. De hecho, ha sido severa e injustamente criticada por muchos médicos alópatas, e incluso por terapeutas de medicina natural. Se critica y dice de ella que es una enfermedad de moda por el hecho de que es diagnosticada y evaluada demasiado a menudo, a pesar de que las pruebas de laboratorio para su diagnóstico suelen resultar negativas.

Sin embargo, no podemos negar que esta enfermedad es un mal de nuestro tiempo. Es un desequilibrio fruto de nuestro estilo de vida moderno: jamás hemos tenido tanta abundancia de comida y, a la vez, hemos estado tan desnutridos como hoy en día, y jamás hemos tomado tantos antibióticos, hormonas sexuales sintéticas (a través de fármacos  y de la carne que comemos) y cortisona como en la actualidad. Precisamente, estos factores (que veremos más adelante) son algunos de los más importantes en el desarrollo de este desequilibrio.

Cuando hablamos de candidiasis es de vital importancia diferenciar entre dos grandes grupos de personas que la sufren:

Por un lado, está el grupo de aquellos pacientes que han sido diagnosticados. Éstos incluyen, principalmente, personas con cándidas vaginales y/u orales; las que sufren de enfermedades inmunodepresoras; las que están recibiendo quimioterapia; y las que sufren de diabetes. En estos casos, la manifestación candidiásica es muy clara. Sin embargo, los tratamientos médicos únicamente se encargan de "calmar" los síntomas, pero no de resolver el problema. Esto hace que los síntomas vuelvan a aparecer intermitentemente, tal vez de por vida.

Por otro lado, está el grupo de personas no diagnosticadas, que suele ser la mayoría de las que sufren de candidiasis crónica. Este grupo se caracteriza por presentar una sintomatología muy extensa, confusa, cíclica y recurrente, pero, sin embargo, las analíticas y pruebas de laboratorio suelen ser normales. Estas personas pueden llevar una vida relativamente normal, a pesar de que siempre se sienten por debajo de sus posibilidades. Debido a esta falta de diagnóstico, y, por consiguiente, a la ausencia de tratamiento, la candidiasis suele hacerse crónica.

 

 

¿QUÉ ES LA CANDIDIASIS?

La candidiasis es una infección causada por una levadura de la familia de las Cándidas. Existen unas 150 especies  de cándidas distintas, por ejemplo, la Candida Kruse, Candida Glabrata, Candida Tropicalis, Candida Parapsilosis etc. Sin embargo, la más común en nuestro organismo es la Cándida Albicans.

Las levaduras están presentes en todos nosotros poco después de nacer y viven en armonía con nosotros. Se encuentran en la piel, aparato digestivo y genitourinario. Su función es absorber cierta cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre,  nos ayudan a degradar restos de carbohidratos mal digeridos, y junto con las bacterias mantienen nuestro equilibrio intestinal y el pH.

La flora intestinal y vaginal junto con el sistema inmunitario nos ayudan a mantener estas levaduras bajo control.

Sin embargo, existen una serie de factores que pueden deprimirnos el sistema inmunitario y desequilibrar la flora intestinal, causando el crecimiento excesivo de estas levaduras y, por consiguiente, la enfermedad.

Estos factores son:

Exceso de azúcar o carbohidratos refinados: Éstos son el alimento principal de las cándidas.  A parte de alimentarlas directamente, los azúcar y harinas refinadas aumentan los niveles de glucosa en la sangre, a través de la cual, también podemos alimentarlas.

Consumo habitual de agua del grifo: El cloro destruye la flora intestinal, y el flúor deprime el sistema inmunitario.

Uso de antibióticos, cortisona y hormonas sexuales sintéticas: Los antibióticos destruyen la flora intestinal bacteriana, pero no las cándidas. Esto hace que puedan crecer sin ningún microorganismo que las controle. Por otro lado, la cortisona deprime el sistema inmunitario, y las hormonas sintéticas, entre otros daños, destruyen ciertos nutrientes (como la vitamina B6) vitales para la salud del sistema inmunitario.

Embarazo: Durante este etapa los niveles de progesterona aumentan, induciendo a las glándulas endometriales a producir glucógeno, lo cual favorece el crecimiento de las Candidas vaginales. Por otro lado, unos niveles altos de progesterona pueden provocar resistencia a la insulina, causando un exceso de glucosa en la sangre y favoreciendo el crecimiento de las cándidas.

Estrés continuo: Un exceso de cortisol deprime el sistema inmunitario, aumenta los niveles de glucosa y destruye la flora bacteriana intestinal.

Disminución de las secreciones digestivas: La falta de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas impide la correcta digestión de los alimentos, produciendo fermentación y putrefacción intestinal. Esto genera sustancias irritantes para la mucosa intestinal, favoreciendo el desequilibrio de la flora intestinal y  el crecimiento de las cándidas.

 

Falta de nutrientes: Necesitamos una gran cantidad de nutrientes necesarios para mantener el sistema inmunitario sano, regular las hormonas, mantener una producción sana de secreciones digestivas y regular la glucosa, factores todos de vital importancia para el control de las cándidas. Cuando sufrimos desnutrición, las cándidas tienen más oportunidad de crecer. 

 

SÍNTOMAS

Los síntomas de la candidiasis son muchos y pueden ser muy variados. Es muy importante saber porqué la candidiasis puede producir estos síntomas para entender mejor este desequilibrio. Existen muchas personas con candidiasis que no han sido diagnosticadas y, en cambio, son tratadas como pacientes hipocondríacos, deprimidos y/o ansiosos. Desafortunamente, estas personas están tomando Prozac, Seroxat o ansiolíticos, en vez de seguir un tratamiento para la candidiasis. Parte de esto, es debido a que, normalmente, la candidiasis se relaciona únicamente a los síntomas propios y localizados que crea la infección. Por ejemplo, en general con la candidiasis vaginal sólo se contemplan los síntomas localizados en la vagina; con una candidiasis oral, se presta atención únicamente a los síntomas propiamente de la boca... y los tratamientos son locales. Sin embargo, la candidiasis hay que analizarla en su conjunto, hay que ir más allá de su manifestación localizada

Un punto muy importante que normalmente suele ser ignorado a la hora de diagnosticar y tratar la candidiasis, es que su origen suele ser intestinal, aún cuando estemos contemplando una candidiasis vaginal.

Cuando la candidiasis prolifera en el intestino puede cambiar su anatomía y fisiología. Esto quiere decir que puede dejar de ser una levadura y convertirse en un micelio micótico. Se sabe que las cándidas son organismos dimórficos y pueden existir en estas dos formas. En su estado de levadura no es invasiva, mientras que en estado micótico produce rizoides (o raíces muy largas) altamente invasivas que pueden penetrar en la mucosa. Esto puede causar una excesiva permeabilidad de la mucosa intestinal, permitiendo la introducción a la sangre de sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, etc) que pueden actuar como antígenos alterando severamente el sistema inmunitario. Por otro lado, una excesiva permeabilidad intestinal puede, a su vez, deteriorar los receptores nutricionales celulares, favoreciendo la malabsorción y, dando como resultado, una desnutrición.

Se sabe que las cándidas en su estado micótico pueden producir 79 productos tóxicos, entre ellos el más abundante es el acetaldehido. Sherry Roger, médica y experta en temas de enfermedades medioambientales, tiene abundante material publicado, absolutamente único e innovador, respecto al acetaldehido. Algunas de las conclusiones a las que han llegado ella y otros investigadores respecto a los efectos negativos de este químico son:

Por otro lado, las Cándidas encajan en los receptores hormonales de las células compitiendo con hormonas, pero también pueden crear receptores de nuestras propias hormonas en sus superficies. Esto puede causar un bloqueo y desequilibrio del sistema hormonal y un sinfín de problemas como síntomas premenstruales, infertilidad y endometriosis, entre otros.

Algunas levaduras como la Cándida krusei y la Parapsilosis producen tiaminosa (una enzima) que destruye la vitamina B1. La falta de esta vitamina puede producir síntomas como irritabilidad, dolores musculares, falta de concentración, dolor de estómago, estreñimiento y taquicardias.

También previene la conversión de la vitamina B6 en su forma activa, piridoxal-5-fosfato. Esto puede causar síntomas como retención de líquidos, depresión, irritabilidad, temblores musculares o calambres, falta de energía y piel muy seca.

Debido al grado de toxicidad en el que se encuentra el paciente con candidiasis, el hígado tiene que filtrar una gran cantidad de químicos. Para que esto ocurra, las dos fases de desintoxicación de este órgano, la fase 1 y  2, requieren nutrientes como el zinc, selenio, cobre, magnesio, vitaminas B y C, glutatión, sulfuro, glicina y ácidos grasos esenciales, que debido a la mala absorción intestinal es muy posible que no se encuentren en las cantidades necesarias para que la desintoxicación se lleve a cabo correctamente. Este proceso de autointoxicación puede agravar el estado del paciente con candidiasis crónica cuando se encuentra en presencia de perfumes, humos u otros químicos inhalantes.

 

Los síntomas más comunes en pacientes con candidiasis crónica son:

Fatiga

Malestar general

Dolores de cabeza

Distensión abdominal

Diarreas y/o estreñimiento

Indigestión

Ardor estomacal

Deseo de comer carhohidratos (dulces, pasta, pan, etc)

Depresión

Mareo

Sensación de resaca por las mañanas

Dolor de articulaciones y músculos

Molestias vaginales (picores, irritación, heridas etc)

Retención de líquidos

Insomnio

Infecciones crónicas

Alergias

Picor anal

Afonía

Congestión nasal

Ahogo

Problemas de uñas

Molestias oculares y de oídos

 

Las enfermedades y desequilibrios relacionados con una candidiasis crónica son:

Enfermedad de Crohn

Colitis

Síndrome del Intestino Irritable

Artritis reumatoide

Lupus

Asma

Psoriasis y eccema

Sinusitis

Esclerosis múltiple

Fibromialgia

Síndrome de la fatiga crónica

Hipotiroidismo

Hipoglucemia

Depresión y estados de ansiedad

Anemia

 Así pues, el tema de la candidiasis no se limita a una sintomatología localizada.

 

 DIAGNÓSTICO

Las pruebas de laboratorio no garantizan el diagnóstico fiable de una candidiasis crónica intestinal. Por ejemplo, la mayoría de las células de las cándidas se adhieren a la pared de la mucosa intestinal, por lo cual es difícil que aparezcan en los análisis de heces. Y, en algunos casos, muchas de estas células mueren mientras el especimen se transporta o durante la espera del análisis.

 Es importante no descartar la enfermedad, sólo por el hecho de que las pruebas de laboratorio resultan negativas. Es mejor basar el diagnóstico en una evaluación detallada del paciente: síntomas, historial clínico, análisis de su dieta...

 En EE.UU. muchos médicos y terapeutas opinan que el protocolo clínico para la candidiasis presenta tan poco riesgo y costo (sobre todo la dieta) que debería considerarse en cualquier enfermedad crónica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 TRATAMIENTO DE LA CANDIDIASIS

 El tratamiento de la candidiasis debe englobar dos puntos principales: su eliminación y su prevención. Por esto, es importante corregir sistemáticamente las causas que contribuyen al desarrollo de esta enfermedad. Mi protocolo lo baso en 4 pasos básicos:

 

1) PREPARACIÓN. Es vital que debilitemos las cándidas antes de atacarlas con un antifúngico. De lo contrario, si éstas están fuertes, podrán combatirlo y con el tiempo se harán resistentes. La mejor forma de debilitarlas es haciéndolas "pasar hambre". O sea, a través de la alimentación.

 (La siguiente lista de alimentos está, en parte, basada en el trabajo de William Crook.)

 

Es fundamental eliminar:

 

A cambio, se puede comer:

 

Algo muy importante a tener en cuenta es la importancia de comer regularmente durante el día. Se deben respetar las comidas principales y también picar algo a media mañana y media tarde, si se desea. Otro consejo importante es no olvidar comer algo de proteína en cada comida. La proteína es fundamental para reparar la pared intestinal, producir hormonas y enzimas metabólicas, controlar la glucosa de la sangre, y producir glóbulos sanguíneos, entre muchas otras funciones. Buenas opciones de proteína incluyen: carne biológica, pescado, huevos biológicos, legumbres mezcladas con cereales, algas, productos de soja, frutos secos crudos y semillas.

Durante esta primera fase del tratamiento, al cambiar la dieta es muy posible que haya un empeoramiento temporalmente. Esto es debido a una desintoxicación y también a que las cándidas están "protestando de hambre".

Aparte de la alimentación, en muchos casos aconsejo tomar un suplemento para ayudar al hígado a que funcione mejor en esta etapa tan fuerte de desintoxicación. Existen muchos productos destinados a este fin. Sin embargo, uno de los más completos es el Total Liver Cleanse. Por otro lado, si el existen dificultades en la digestión, como por ejemplo, acidez, pesadez estomacal, etc, es importante introducir enzimas digestivas y/o betaína hidrochlorida.

Otro aspecto importante en esta fase del tratamiento donde se van a generar tantas toxinas, es ayudar al intestino a que limpie. Antes todo es fundamental asegurarse de que la dieta contiene suficiente cantidad de fibra y si aún así aparece el estreñimiento, aconsejo tomar un suplemento de fibra. Es importante evitar sustancias irritantes para el intestino como la cáscara sagrada, sen, salvado de trigo, etc. Por el contrario, se pueden utilizar semillas de psyllium, pectina, salvado de arroz, etc.

La mayoría de las personas con candidiasis puede beneficiarse tomando un suplemento multinutriente que incluya todas las vitaminas y minerales necesarias para el organismo. En esta fase del tratamiento no es necesario perfilar las deficiencias nutricionales individuales de cada personas, sin embargo, un multinutriente general ayuda al hígado a llevar a cabo sus función de desintoxicación; a producir energía; y a resolver algunos síntomas menores que pueden ser producto de una deficiencia de nutrientes y suelen empeorar el síndrome de la candidiasis.

 

Así pues, el tratamiento, durante este primer paso, consistirá en:

Al cabo de un mes de haber empezado la dieta (y siempre manteniéndola), se puede pasar al segundo paso.

2)  ELIMINACIÓN. Después de un mes de dieta y ayudas digestivas, es muy posible que se puedan discontinuar las enzimas y la betaína hidrochlorida. Por otro lado, es muy posible que el intestino esté más regulado y limpio, así que seguramente también se podrá dejar de tomar la fibra intestinal.

Una vez debilitadas las cándidas, es importante introducir el antifúngico  que las destruya. Hoy en día existen muchos antinfúngicos naturales que no producen efectos secundarios y son realmente eficaces.

Los que mejores resultados han dado en investigación son el ácido caprílico, sello de oro, extracto de semilla de pomelo, ajo, Pau d´Arco, aceite de orégano, ácido undecilénico y un largo etcétera. En mi experiencia, los mejores antifúngicos son aquéllos que contienen distintas sustancias antifúngicas juntas. Mis favoritos son el Exspore, el Candida Forte y el Yeast Cleanse. Es muy importante introducirlos con mucho cuidado, siempre empezando por dosis muy pequeñas y aumentando cada 4 o 5 días. Si las cándidas se destruyen de golpe se pueden formar muchas toxinas y producir un empeoramiento muy fuerte de los síntomas. Es importante no utilizar siempre el mismo antifúngico, sino ir rotándolos, de esta manera se evita el estancamiento durante el tratamiento. No importa por qué producto se empiece, lo que es importante es que cuando se acabe el bote de, por ejemplo, el Exspore se cambie al Candida Forte, y cuando se termine el bote de éste, se pase al Yeast Cleanse, y así sucesivamente, hasta que ya no sea necesario tomar antifúngicos.

Las dosis recomendadas de estos productos son:

Exspore: 3 comprimidos máximo al día.

1 comprimido después del desayuno, comida y cena.

Candida Forte: 2 cápsulas de gelatina máximo al día.

1 cápsula de gelatina después del desayuno y comida.

Yeast Cleanse: 6 cápsulas máximo al día.

2 después del desayuno, comida y cena. (Por lo general, una dosis máxima de 4 cápsulas diarias suele ser más que suficiente.)

En pacientes que tengan mucha sintomatología de desintoxicación, recomiendo darles molibdeno (150 mcg). Este mineral destruye los desechos de las cándidas, conviertiendo el acetaldehido en ácido acético que, en el círculo de Krebs, es convertido en energía.

 

 

 

 

Así pues, el tratamiento, durante este segundo paso, consistirá en:

 

IMPORTANTE - EL SÍNDROME DE HERXHEIMER

Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que cuando se comienzan a tomar los antifúngicos, puede aparecer el síndrome de Herxheimer (descubierto por el dermatólogo alemán Dr. Karl Herxheimer). Los productos de desecho y las toxinas producidas durante esta parte del tratamiento pueden causar síntomas desagradables como malestar general con náuseas, dolor de articulaciones, depresión y un florecimiento o empeoramiento de los síntomas manifestados previamente al tratamiento. Si esto ocurre y, especialmente, si no se manifiestan síntomas nuevos, no debe tomarse este empeoramiento temporal como un efecto secundario del tratamiento sino como una manifestación positiva (aunque desagradable) del cuerpo poniendo en marcha su propio sistema de curación. Durante este proceso es muy importante beber agua para acelerar el proceso de desintoxicación y descansar todo lo que sea posible. 

3) EQUILIBRIO.

Cuando los síntomas han remitido en su mayoría, es muy importante reequilibrar la flora intestinal. Este paso no debe hacerse al principio, ya que cuando la pared intestinal está inflamada puede haber una reacción de intolerancia a las bacterias "amigas". Esto puede causar dermatitis, picores, diarrea, espasmos intestinales y alergias. Además, mientras haya un exceso de cándidas en el intestino, los Lactobacillus no pueden crecer y repoblar el tracto intestinal. Es mucho más efectivo disminuir el crecimiento de las cándidas, reducir la inflamación intestinal y entonces repoblar la flora intestinal.

Las bacterias más abundantes son los Lactobacillus acidophilus y los Bifidobacterium bifidum. Estas bacterias se encargan de inhibir el crecimiento de ciertos organismos, como las cándidas.

También es importante hablar de la repoblación de la flora vaginal. Los Lactobacillus acidophilus habitan la flora vaginal, y se encargan de mantener el pH ácido fermentando el glucógeno vaginal y convirtiéndolo en ácido láctico.

Existen óvulos y pastillas vaginales para repoblar la flora vaginal.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es reestablecer el equilibrio nutricional celular. Ya hemos visto que las personas con candidiasis crónica normalmente sufren de malabsorción y, por lo tanto, desnutrición celular. Un organismo desnutrido difícilmente dispondrá de un sistema inmunitario sano y fuerte.

 

 

Se podrían mencionar todos los nutrientes que fortalecen el sistema inmunitario. Sin embargo, es importante evaluar las deficiencias particulares de cada persona y diseñar un programa de suplementos acorde a sus necesidades bioquímicas particulares. En mi experiencia, los nutrientes más comúnmente deficientes son la vitamina C, el grupo de las B (especialmente la vitamina B6, B5 y B3), calcio, magnesio, zinc, cromo y los ácidos grasos esenciales de la familia Omega 3.

Las dosis también variarán en función del paciente, pero en términos generales se puede hablar de las siguientes dosis:

Vitamina C, 1000-4000 mg.

Vitamina B1, B2 y B3, 100 mg.

Vitamina B5, 500 mg.

Vitamina B6, 200 mg.

Vitamina B12, 100-300 mcg.

Ácido fólico, 400-800 mcg.

Magnesio, 400 mg.

Zinc, 15-60 mg.

Cromo, 200-600 mcg.

Omega 3, 800-3000 mg.

 

Hay que tener cuidado de que las vitaminas del grupo B y el cromo no contengan levadura.

Es la labor de cada terapeuta y médico evaluar qué nutrientes son prioritarios y cómo administrarlos, si por separado o bien en combinaciones ya preparadas. De todas formas, un programa general, pero muy efectivo, para esta tercera etapa del tratamiento es:

A esta altura del tratamiento, es aconsejable empezar a introducir lentamente y con cuidado algunos alimentos como la fruta, patatas, champiñones y ciertos fermentados, y observar si se toleran bien. Esta fase de introducción es muy importante, ya que es aquí cuando te irás dando cuenta claramente de qué tipo de alimentos favorecen tu estado de salud y cuáles no. Durante esta etapa confirmarás que existe una relación muy directa entre la alimentación y tu estado de salud. Esto te ayudará a perfilar tu tipo de alimentación idónea que implementarás de por vida. Este paso es fundamental como  prevención de una recaída en el futuro.

4) REPARACIÓN.

Una vez que la infección ha remitido, la flora intestinal está equilibrada y el organismo dispone de una buena dosis de nutrientes, es conveniente introducir ciertos nutrientes reparadores de la pared intestinal. Los más efectivos en esta etapa son la vitamina A (si perduran síntomas de alergia o de piel) y la  L-Glutamina. También los ácidos grasos esenciales, pero normalmente éstos ya los estás tomando desde la etapa anterior. Todo estos nutrientes se encargan de reparar, sellar y fortalecer la pared intestinal.

Otro nutriente que aconsejo tomar durante un tiempo como medida preventiva es la biotina para evitar que las levaduras sanas y presentes en el intestino crezcan y pasen de ser inofensivas levaduras a agresivos microorganismos.

Así pues, el tratamiento, durante este cuarto paso, consistirá en:

El tratamiento de la candidiasis crónica puede durar entre 3 y 8 meses. Hay expertos que opinan que por cada año de candidiasis crónica, se necesita un mes de recuperación. Yo he observado que es bastante acertada esta comparación.

Este tratamiento no sólo te enseñará a combatir de raíz y definitivamente la candidiasis crónica, también te ayudará a conseguir una salud óptima: la verdadera prevención.

 

 

AYUDAS EXTRAS

Paralelamente al tratamiento es importante seguir unos cuantos pasos que pueden ayudar significativamente a la recuperación de la candidiasis crónica.

o Mantén la casa y el lugar de trabajo libres de humedad y manchas de moho. Presta particular atención al baño y cocina manteniéndolos bien aireados.

o Evita las plantas que muestren moho en la tierra u hojas.

o Cocina siempre con ingredientes frescos y procura cocinar la cantidad justa para cada comida . De esta manera evitarás consumir comida guardada de un día para el otro (por el contrario, se pueden congelar los alimentos una vez cocinados).

o Practica algún tipo de ejercicio, aunque sea ligero. El ejercicio ayuda a fortalecer el sistema inmunitario.

 

IDEAS DE COMIDAS 

Desayunos

Pan de almendras*  con atún, tomate a rodajas y aguacate.

Té verde.

                                             _________________

Batido: leche de soja, aguacate, frutos secos y semillas.

                                               _________________

Pan de almendras con jamón serrano, pimientos en conserva (sin edulcorante).

Vaso de zumo vegetal (pepino y tomate).

                                               _________________

Tortilla (de dos huevos) o huevos duros, berros o lechuga y espárragos.

Vaso de zumo vegetal (apio y tomate).

                                               _________________ 

Leche de soja con copos de quinoa, frutos secos, semillas, canela.

                                               _________________

Pan de almendras con sardinas, endibias y pimiento rojo.

Infusión.

                                               _________________

Vaso de caldo** de carne y verduras.

Tofu a la plancha.

Té verde.

                                              _________________

 

* Receta del pan de almendras

5 vasos de almendras crudas molidas

1/2 vaso de agua mineral

1 cucharada de aceite de oliva

1 cucharadita de bicarbonato

1 huevo (opcional)

Esta receta la aprendí de Elaine Gottschall y queda un pan realmente delicioso. Para moler las almendras se puede usar un molinillo de café o comprarlas ya molidas.

Se precalienta el horno a 180ª. En un procesador de comida o batidora se mezclan el agua, aceite, bicarbonato y el huevo (opcional). A esta mezcla, se le añade poco a poco las almendras molidas hasta que la consistencia sea de papilla muy espesa (al gusto). Se unta un poco de aceite en un molde para el horno y se le añade la “papilla”. Se introduce en el horno durante 1 hora. Al cabo de ese tiempo se retira del horno, se saca del molde y se le da la vuelta dejándolo enfriar en en un plato o superficie limpia.

Este pan de almendras puede ser salado o “dulce”. En la opción salada se puede añadir sal y especies como ajo y orégano. En la opción “dulce” se puede usar canela, vainilla, anís verde, o cualquier otra especies al gusto.

** Se puede hacer un caldo una vez por semana y congelar raciones individuales. Lo único a tener en cuenta previamente al desayuno es recordar sacar del descongelador una ración de caldo la noche anterior.

 

 

 

 

 

 

Comidas

 

Judías verdes

Pechuga de pollo

Ensalada (tomate, cebolla, cogollos de lechuga, pimiento rojo y anchoas).

                                                       ________________ 

Alcachofas

Filete de ternera

Ensalada (escarola, pepino, cebolla roja, semillas de calabaza y sésamo). 

                                                        ________________ 

Caballa con puerros, ajo, perejil y limón

Ensalada verde (espinacas crudas y berros).

                                                        ________________ 

Lentejas con ternera estofada

Ensalada (hinojo, zanahoria, hojas de canónigo).

                                                         ________________

Atún con espárragos verdes al horno o parrilla

Ensalada (apio, alfalfa germinada, cebolla picada).

                                                        _______________

 Costillas de cordero con ajo, orégano y limón

Ensalada (espinacas crudas, escarola, pepino, nueces troceadas y hojas de menta).

                                                        _______________

Brócoli y calabacines al vapor

Salmón con ajo y mayonesa casera

Ensalada (berros, perejil y tomate).

                                                        _______________ 

Nota

Las ensaladas se pueden aderezar con aceite de oliva, sésamo o lino, limón, pimienta, hierbas, ajo, sal...               

Cenas

Hamburguesa de pollo

Lechuga, tomate y pepino.

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Tortilla de alcachofas

Escarola y tomates cherries.

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Gambas con ajo y perejil

Aguacate con cilandro.

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Láminas de tofu pasado por la sartén con ajo

Endibias y pimientos asados.

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Coliflor y acelgas al vapor

Filete de mero acompañado de berenjenas y tomates asados con aceite de oliva y hierbas frescas al gusto.

                                                        _______________

 Ensalada de huevo con cebolla picada, hojas de lechuga y espinacas crudas, acompañado de mayonesa casera.

                                                        _______________

Sopa de verduras al gusto

Sardinas en conserva con hojas de espinacas, tomate y cebolla.

                                                        _______________

 

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